Adela Zamudio Rivero (Cochabamba, 11 de octubre de 1854 – 2 de junio de 1928) fue una escritora, pionera del feminismo en Bolivia, que cultivó tanto la poesía como la narrativa.

Adela Zamudio estudió en la escuela católica de San Alberto en su ciudad natal, Cochabamba, y cursó solamente hasta el tercer curso de primaria, porque en esos tiempos era la máxima educación que se le ofrecía a la mujer. Sin embargo, Adela continuó instruyéndose a través de la lectura: acudía a las personas relevantes de la ciudad en busca de libros y otras fuentes de cultura provenientes de España y del mundo entero.

A fines del siglo XIX, después de que el Partido Liberal asumiera el Gobierno, logra trabajar como profesora en la misma escuela donde se había educado. Posteriormente, fue directora de la Escuela Fiscal de Señoritas (1905).1

Adela Zamudio escribía artículos para El Heraldo en los que desarrollaba ideas progresistas —así, abogaba por la supresión de la enseñanza religiosa—,2 y en su obra protestaba contra la discriminación de que era objeto la mujer. Sirva de ejemplo su poema Nacer hombre:
Una mujer superior
En elecciones no vota,
Y vota el pillo peor;
(Permitidme que me asombre)
Con sólo saber firmar
Puede votar un idiota,
Porque es hombre.

Adela Zamudio. Siglo XIX
A causa del pensamiento conservador que predominaba en sectores importantes de la población boliviana no se comprendió el sentido de estos versos —o se fingió no comprenderlos—, y se los atribuyó a alguna decepción amorosa. Lo que sí era cierto es que su vida se había convertido en un solterío largo y penoso, situación que refleja el seudónimo que usaba: Soledad. A pesar de las dificultades para hablar, “en un ambiente estrecho, plagado de beatas y de prejuicios sociales”, de matrimonio civil, de una profesión para la parindera del hogar, de reformas y de liberación femenina, Adela Zamudio “desafió a esta sociedad que no comprendió sus ideas revolucionarias en favor de su sexo”.1

En 1901 fundó una academia de pintura en Cochabamba y en 1916, el Liceo de Señoritas, que lleva su nombre.2

Cultivó la poesía neoromántica y la prosa. Publicó novelas —Íntimas, novela epistolar, “en torno al clero corrupto y la hipocresía circundante”;2 La inundación, Noche de fiesta— y cuentos (La reunión de ayer, El velo de la Purísima, El diamante, etc.).

Lydia Parada de Brown considera que “esta escritora boliviana ha sido una de las más grandes de América, pero lamentablemente no ha alcanzado la fama de Gabriela Mistral, ni de Juana de Ibarbourou”.1

El 28 de mayo de 1925 el presidente Hernando Siles coronó en Cochabamba a Adela Zamudio, reconociéndola como la más elevada exponente de la cultura en Bolivia. El rector de la Universidad Mayor de San Simón, Guillermo Viscarra afirmó en esa ocasión:

“Con el activo y eficaz concurso del Jefe de la Nación, y el asentimiento y aplauso unánime del país, Adela Zamurio debe hoy ser coronada, después de Corina en Grecia, Petrarca y Tasso en Italia, Gertrudis Gómez de Avellaneda en Cuba, Quintana, Zorrilla, Guimerá y Salvador Rueda en España, Numa Pompilio Llona en Ecuador, Cisneros y José Santos Chocano en el Perú.”

En homenaje al nacimiento de la poetisa, el gobierno de Lidia Gueiler instituyó el Día de la Mujer, que en Bolivia se celebra el 11 de octubre.

Al morir fue sepultada en el cementerio de Cochabamba y en su tumba se lee el epitafio que ella misma escribió:
Vuelvo a morar en ignorancia estrella
libre ya del suplicio de la vida,
allá os espero; hasta seguir mi huella
lloradme ausente pero no perdida.

Entre sus obras más importantes:
Ensayos políticos, 1887
Íntimas, novela realista, ambientada en Cochabamba, 1913 (fragmentos de la obra en Google Books, edición de Plural, La Paz, 2007)
Peregrinando
Ráfagas, París, 1914
Cuentos breves
Noche de fiesta
El velo de la Purísima

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