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Por: Servicio Especial

29 de Marzo de 2013

Científicos de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, de conjunto con otros investigadores de la Universidad Politécnica Federal de Lausana, en Suiza, trabajan para iniciar en Cuba la fabricación de cemento ecológico, con lo cual nuestro país se convertirá en el primero en lograrlo.

De acuerdo con la explicación del Doctor en Ciencias José Fernando Martirena Hernández –uno de los autores del proyecto que recibiera en fecha reciente el Premio Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba–, la producción industrial de cemento se realizará entre abril y mayo del presente año. Como pasos previos a la obtención del importante material, actualmente se trabaja en la calcinación de arcillas caoliníticas en la fábrica de cemento Siguaney, de Sancti Spíritus.

Añadió el Dr. Martirena –también director del Centro de Investigaciones y Desarrollo de Estructuras y Materiales (CIDEM)– que entre las bondades de este nuevo tipo de cemento está el beneficio al medio ambiente, al dejar de emitirse a la atmósfera un 30 % de dióxido de carbono, a partir de sustituir hasta un 60 % del clínquer utilizado en las elaboraciones actuales, por una mezcla de metakaolin y piedra caliza, esta última sin calcinar.

Destacó, asimismo, la disminución del costo de portadores energéticos en un 29 %, que se refleja en ahorros de 31,30 CUC por tonelada de cemento producida en la fábrica de cemento Siguaney, además de la utilidad del referido renglón en aplicaciones que no lleven refuerzo; es decir, en la elaboración de bloques de hormigón, tejas de techo y en general en todos los trabajos de terminación, así como en la industria petrolera, dadas sus excelentes propiedades refractarias.

Otros posibles impactos de la generalización de esta novedad científica, según el reconocido especialista, sería la posibilidad de situar en el futuro en las tiendas de MINCIN un cemento más barato que los vendidos en la actualidad; ello tendría una incidencia directa en la edificación de viviendas por esfuerzo propio y estimularía el programa popular de construcción de viviendas. (Freddy Pérez Cabrera)