¿Podrán llamarse “Damas de Blanco”? El color blanco significa pureza, paz, sin embargo, al parecer por los último acontecimientos y otros no tan últimos, este grupúsculo de mercenarias deberían llamarse “Gallinas de verde”. Sí, porque ahora, demostrando que no se llevan bien entre ellas, gracias al dinero mal repartido por la gallina dirigente, Berta Soler, han decidido alborotar el gallinero y denunciar los malos manejos de la tal Berta, afectando los intereses de las otras “damas” y metiéndose en el bolsillo lo que no le corresponde.
Ahí está el último hecho: siete participantes de la tropilla mercenaria se quejan en un video acerca de la pérdida en los laberínticos bolsillos de Berta, de parte del dinero que la CIA, USAID, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y otras agencias yanquis destinan para la subversión en Cuba.
No es que ellas cumplan cabalmente con su tarea, si ya lo ha dicho un tal Armstrong, asesor del Senado estadounidense, que los millones gastados en la labor desestabilizadora no han servido para nada. Es que el salario de 30 CUC mensuales (o por marcha) que les otorgan sus amos del Norte, se ha reducido a 15 CUC, por obra y gracia de la gallina mayor, la tal Berta Soler, y eso es algo que no pueden aguantar las “damitas”, que para algo se desgañitan gritando sus mentiras ante las cámaras y micrófonos de los medios de in-comunicación internacionales como CNN, BBC y otros engendros.
No puede haber paz ni unidad entre las “Damas de Blanco”, primero, porque no defienden una causa real. Segundo, porque está el sacrosanto dinero de por medio… y con eso no se juega. No van a mentir gratis ¿no?
Y no se crean que esas siete que saltaron a la palestra cuando descubrieron que Berta deja de pagarles su dinero para beneficiarse ella solita, son mejores que la dirigenta. No, si ellas estuvieran en su lugar seguro harían lo mismo, porque ese es el carácter de los mercenarios, todo lo que hacen es por dinero y si pueden llevarse más, mejor.
Así es la cosa, la inmoralidad de este grupúsculo, su carácter mercenario y antisocial, no les permite callarse la boca y ponen en delicada situación ante la opinión pública a sus financiadores, quienes estarían más contentos si nadie supiera que ellos, los “gendarmes mundiales, cuidadores de la paz”, propician con enormes sumas de dinero la desestabilización y la vida de otros países. Seguro que mientras la Berta Soler agarra el “premio a la desvergüenza” de 50000 dólares, alguien de la SINA (Sección de Intereses Norteamericanos), les estará diciendo a esas infelices apátridas: “calladitas, calladitas, que así se ven más bonitas…”

Publicado por Vicente Manuel Prieto Rodríguez