Contra la muerte y la guerra,

blancas rondas de escolares

envuelven como collares

el globo azul de la tierra.

Son los chiquillos felices

que ignoran las distinciones

de razas y religiones

de credos y de países.

Desprecian el fanatismo

de los hombres inhumanos

que matan a sus hermanos

en nombre del patriotismo.

Un coro de corazones

empapa todos los vientos

de risas y de canciones

de luces y sentimientos.

Y con un amor profundo,

los niños universales

en cadenas musicales

 unen los pueblos del mundo.

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