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Dos institutos estadounidenses y la USAID, con una larga experiencia de injerencia en América Latina, y un partido de ultraderecha danés, han decidido financiar a la oposición boliviana con el objetivo de derrotar a Evo Morales en las elecciones de 2014

La subversión no pide permiso para abrir las puertas y se viste de variados ropajes. Esta es al menos la conclusión más importante que se puede extraer de una lectura de varios documentos que dan cuenta sobre los preparativos, con millones de dólares de por medio, que las agencias estadounidenses y europeas llevan adelante para respaldar a los partidos o coaliciones políticas que se enfrentarán a Evo Morales en las elecciones generales de octubre o diciembre de 2014.

La revelación de esta campaña, claramente dirigida contra el proceso de cambio en Bolivia y el liderazgo del presidente Evo Morales, corresponde al Centro Andino de Estudios Estratégicos, que a través de la publicación de varios documentos y tres anexos pone al descubierto los niveles de articulación de dos institutos y una agencia de Estados Unidos, ampliamente conocidos en América Latina en sus actividades de subversión ideológica, además de un partido de extrema derecha Danés que “mete sus narices” por vez primera.

De acuerdo a este centro, a través de su Programa de Estudios sobre la Desestabilización y Amenazas al orden Constitucional y Democrático de los países Latinoamericanos, la trilogía IRI-NDI-USAID están ejecutando determinadas acciones de injerencia para incidir en las elecciones generales de 2014, cuando Evo Morales irá a su primera reelección dentro del Estado Plurinacional, y para afectar el curso del proceso democrático y revolucionario.

“Morales ganó las elecciones de 2005 y es el primero en declarar su candidatura para las elecciones de 2014”, afirma categóricamente el anexo 2.

Las agencias estadounidenses se proponen sentar condiciones favorables para la conformación de una coalición opositora, aunque no mencionan el político que debería encabezar. La omisión de este detalle no es tanto por el riesgo de la filtración de la información sino por la indecisión que existe en Washington sobre a quién apoyar con relativo éxito, según se comenta en la embajada de Estados Unidos en La Paz.

Por el contrario, el Partido Alianza Liberal, cuyos máximos dirigentes estuvieron en Bolivia en 2012 y emitieron un informe que refleja la dimensión de su injerencia en asuntos internos y cuyo contenido lo haremos conocer oportunamente, ya han tomado una decisión: jugar sus cartas por el gobernador cruceño Rubén Costas, aunque al mismo tiempo haciendo conocer que solo una coalición podrá derrotar a Evo Morales, a quien consideran un peligro para la democracia. Para el partido danés de ultraderecha, Costas tiene “las aptitudes necesarias para generar los cambios necesarios para el país”, según Mette Bock, una de sus principales dirigentes que visitó Bolivia.

Una lectura de los documentos obtenidos y difundidos por el mencionado centro de estudios conduce a identificar, luego de un desordenado recuento del contexto político boliviano, que las agencias estadounidenses y el partido de derecha europeo apuntan a incorporar en sus acciones, discursos y objetivos a las mujeres indígenas y a los pobres, pero sobre todo a los jóvenes y a los sectores sociales de las “áreas metropolitanas”.

Los documentos permiten apreciar que el IRI, a pesar de no tener oficina en La Paz, a desarrollado un actividad profusa en las ciudades del eje central, además de la ciudad de El Alto, con seminarios que “han ayudado a los partidos (de oposición) ha conectarse con los grupos marginales. Se hicieron 215 seminarios en 2011, de los que 122 se organizaron en La Paz y 93 en Santa Cruz.

El documento, que lleva al sello del IRI y el NDI, sostiene que uno de los objetivos para ese año era tratar de ayudar a revertir la erosión de la confianza de la población en los partidos y en los partidos políticos que condujeron Bolivia en 20 años y que por su deficiencia en atender a la mayor parte de la población construyeron “un escenario que sentó las bases para el surgimiento de líderes populistas” del que el más importante es Evo Morales, “un jefe del sindicato de cultivadores de la hoja de coca”.

Tras admitir que los partidos y políticos del pasado enfrentan grandes limitaciones para recuperar el espacio perdido y que en la Bolivia de Evo Morales y el proceso de cambio representan “una amenaza a la democracia”, el programa manifiesta la importancia de llevar adelante tareas que eleven el nivel de responsabilidad y educación de los electores. Es decir, más claro, ni el agua: los dos institutos republicano y demócrata, así como la USAID, parten de la idea de que el peligro de la democracia debe ser enfrentado por un compromiso cívico y político de parte de la población.

Entre los objetivos diseñados para el período 2012-2013, como base para el siguiente año, los dos institutos estadounidenses y la USAID se proponen entre lo más importante:

1.    Apoyar y garantizar procesos electorales informados y transparentes en las elecciones de diciembre de 2014.

2.    Fortalecer el entendimiento sobre la necesidad de la tolerancia y el respeto por las opiniones diferentes.

En el primer objetivo, según se deduce de la lectura del Anexo 3, el resultado esperado a la culminación de las elecciones es lograr que la mayor parte de los “votantes” (electores) de primera y segunda generación tengan la capacidad de ejercer su derecho al voto.

Es evidente que se refiere a los electores jóvenes que votarán por primera y segunda vez en las elecciones generales. Esfuerzos similares se han desarrollado por los Estados Unidos en varios países del desaparecido bloque socialista del Este y en varios naciones latinoamericanas, entre ellas, como citan los mismos documentos, en Venezuela y Nicaragua, ambos por casualidad miembros del grupo de países con gobiernos de posiciones revolucionarias.

Para asegurar el resultado esperado, el programa, que hasta ahora cuenta con el financiamiento de cerca de 1 millón de dólares y que en su primera fase se ejecutará hasta octubre de este año, describe que el uso de dos tipos de panfletos (uno informativo y el otro adicional) para ir educando a su público meta en cómo votar y para advertir las consecuencias de no ejercer el derecho al sufragio.

Pero, en una clara interferencia o sustitución de las competencias del Tribunal Supremo Electoral, el plan subversivo se orienta a capacitar a jóvenes y mujeres en la entrega del material electoral y en el conocimiento de los mecanismos fundamentales del proceso electoral.

Todo estas acciones, a las que se suman más de una centena de talleres, se llevarán a cabo principalmente en las áreas metropolitanas, como las define uno de los documentos, de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y El Alto, aunque no descarta ampliar su presencia en las ciudades de Sucre y Tarija.

Los documentos también dan cuenta de la sutileza con la que se aspira a desarrollar el plan político contra Evo Morales. El IRI se jacta de tener “relaciones exitosas con federaciones de maestros”, con los cuales hasta casi fines de año habrá organizado nueve encuentros por ciudad, empleado 926 profesores de estudios sociales y “capacitado” unos 38.400 estudiantes, a un promedio de 40 por educador.

Partiendo de la hipótesis de que las nuevas generaciones ignoran las deficiencias del sistema político de dos décadas de neoliberalismo, el programa de injerencia se propone reclutar a los jóvenes universitarios de las universidades públicas de la UMSA en La Paz, la UPEA de El Alto, La San Simón de Cochabamba y, secundariamente, a los de la Católica de la sede de gobierno.

La apuesta de las agencias estadounidenses por al área urbana y por trabajar con mujeres indígenas no es una casualidad por dos razones: primero, por la presencia hegemónica del liderazgo de Evo Morales en las zonas rurales, por la relativa fuerza que tienen algunos partidos opositores, por separado, en La Paz y Santa Cruz y por el potencial uso electoral del caso TIPNIS.

Finalmente señalar que EEUU destinó millones de dólares contra las fuerzas revolucionarias y gobernantes de Venezuela. Nicaragua y Ecuador en las ultimas elecciones que se registraron en cada uno de esos estados. Ahora preparan su artillería contra Bolivia y Evo Morales, un líder indígena que ha canalizado todo el sentimiento antiimperialista del mundo en las últimas semanas, luego del atentado contra su vida perpetrado por cuatro países europeos por mandato estadounidense el 2 de julio pasado.