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Víctor Angel Fernández

Los cubanos somos ubicados dentro de una especie de cliché, el cual nos retrata siempre con la costumbre de utilizar algún tipo de chiste o broma, primero que todo, para reírnos de nosotros mismos.

No dispongo de un estudio psico-social que pueda confirmar o negar esos encasillamientos, pues es verdad que ni todos somos bailarines, ni humoristas, ni siquiera alegres, pero aprovecho para confesar que, no obstante la falta real de estadísticas, prefiero quedarme con la versión del cubano alegre y bullanguero, sobre todo cuando es espontáneo.

En un trabajo reciente hablé sobre los refranes, de los cuales los cubanos conocemos muchísimos y nos ayudan a explicar, a veces de forma muy simplificada, nuestra forma de enfrentar el día a día de la vida.

Me refería a un periodista que, luego de impulsarse por un camino algo escabroso, de pronto se dio de narices con la dura realidad y entonces eché mano de un viejo refrán que más o menos expresa el poder jugar todo lo que se quiera con la cadena, pero siempre debe dejarse al mono tranquilo.

Los días informativos son complejos, pues unido a la desaparición del avión de Malaysia Airlines, están las noticias de la situación ruso-americana sobre el caso ucraniano, mientras el golpe suave contra Venezuela trata de ganar adeptos.

Con respecto a Cuba, aparte del inicio de la final de la Serie de Béisbol, un tema realmente candente en el ámbito nacional, llevamos varios días con un zumbido repetitivo en las redes. Una vez más, a alguna mente calenturienta del gobierno norteamericano, con amplio y escandaloso contubernio de varios acólitos, se le ocurrió “facilitarnos” la vida y las comunicaciones con un zunzún de pico y alas recortadas que, seriamente, fue incapaz de levantar el vuelo.

Hoy todos quieren hacerse los bobos y en medio de una discusión con el senador Patrick J. Leahey, el administrador de USAID, Rajiv Shah, se atreve a afirmar, que él no sabe quien creó al incómodo zunzún que vibra de forma penosa, no para los que eran el objetivo del proyecto, sino en los oídos de sus creadores, quienes tratan de salvarse de esta especie de maldición gitana, en la que se convierte cada experimento chapucero contra el pueblo cubano.

Hablaba al inicio de los refranes cubanos y esto viene al caso, pues, al abrir la página de BBC en español, todos pueden encontrar que el anuncio del nuevo proyecto Voces desde Cuba, de próxima salida, llevaba varios días en la sección de Blogs de este sitio, ocupando el lugar de la página principal donde siempre estuvo el proyecto anterior Cartas desde Cuba. Hoy 8 de abril, en el medio de las citadas discrepancias en la Cámara Alta estadounidense, “casualmente” se ha escurrido hacia un discreto segundo plano interno, como parte de la Sección Blog de los editores.

A lo mejor, como decimos los cubanos, la British Broadcasting Corporation, recordó otro ancestral proverbio, que en boca cerrada no entran moscas y comprendió que vale la pena esperar tiempos más propicios para “ayudar” a la democracia en Cuba, pues cuando frente al ventilador se ubica el cubo, lleno de concreciones sólidas de las excrecencias humanas, al decir de nuestro eterno Canciller Raúl Roa, nadie sabe quién será salpicado.