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La necesidad de que los países latinoamericanos identifiquen al enemigo que impide el desarrollo debe estar en un permanente debate para defender los intereses del pueblo, dijo ayer el presidente Evo Morales, tras inaugurar la primera Cumbre de Juventudes Latinoamericanas que se celebra en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.

Remarcó que los dirigentes de la juventud deben pensar no solamente en América Latina, sino en el mundo a fin de contribuir en la liberación de los pueblos que son víctimas de influencias externas.

La Cumbre de Juventudes Latinoamericanas se realiza en forma previa a la Cumbre del G77+China que se celebrará los días 14 y 15 de junio en la capital oriental y a la que asistirán representantes al más alto nivel, entre ellos, varios Jefes de Estado.

Con la realización de la Cumbre de la Juventud, prácticamente se ha ingresado a la recta final para la celebración de la Cumbre del G77+China que este año está dirigido por Bolivia y el presidente Evo Morales, en instancias en que este organismo plural cumplirá 50 años de creación. El G77+China es uno de las entidades más representativas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El Mandatario subrayó que en Bolivia se ha identificado al enemigo que socava el desarrollo de los pueblos y está representado fundamentalmente por el colonialismo, el imperialismo y el capitalismo.

En ese marco anotó que si se logra neutralizar a ese enemigo, con seguridad los pueblos latinoamericanos podremos fácilmente integrarnos, unirnos y liberarnos e impulsar propuestas para la vida y la humanidad.

Desde 2006, Bolivia ha logrado avances muy importantes en el proceso de liberación de las taras del capitalismo y del colonialismo, representantes del imperialismo. Desde entonces nuestro país ha experimentado un crecimiento y estabilidad económica para que los recursos obtenidos de la riqueza nacional sean redistribuidos en el pueblo y no como sucedía en el pasado, cuando eran desviados a las arcas de los grupos de poder económico y político.

Igualmente dispuso la recuperación de las empresas estatales que estaban en poder de consorcios transnacionales y fortaleció la democracia para hacerla participativa y decisoria.

Para viabilizar el proceso de reformas estructurales, el Gobierno convocó en 2006 a una Asamblea Constituyente para que construye una Carta Magna que responda a la realidad nacional y no sea obra de burócratas que elaboraban Constituciones que defendían los intereses de grupos minoritarios. Hoy, los bolivianos vivimos bajo el manto de esa nueva Ley de Leyes.