“Fidel, los pueblos te agradecen palabras en acción y hechos que cantan”. Pablo Neruda.

Hay quienes creyeron que en la poesía se refugiarían de la realidad, como una quimera aislante de la inseguridad que depara un mundo irreparablemente humano. Pero hay otros, otros que a lo largo de su vida dejan con palabras y acciones una estela de poesía en la historia.

Por eso su vida, la de Fidel, está repleta de hazañas y poesía, caballero que ha sido capaz de batir cualquier contratiempo, porque desde el momento en que asumió la culpa del épico asalto al Moncada por alcanzar la libertad plena de Cuba, su gente le abraza hasta hoy.

Su histórico alegato “La historia me absolverá” concentra una conmovedora y patriota lírica, una condena al oprobioso régimen de Batista y un enaltecedor reconocimiento al heroísmo y dignidad de todas y todos los cubanos. La aventura de 82 expedicionarios en el Granma y su desembarco, para formar con sólo una veintena de hombres encabezados por Fidel el núcleo del futuro Ejército Rebelde, que de la mano de obreros, campesinos y estudiantes libró su lucha contra la tiranía, desde el primer Combate de Alegría de Pío hasta la gran Batalla final de Santa Clara, desenmascara sucesos de intensa y legendaria poesía; así como lo dijera Fidel: “El Ejército Rebelde fue el alma de la Revolución. De sus armas victoriosas emergió libre, hermosa, pujante e invencible la patria nueva. Sus soldados reivindicaron la sangre generosa vertida en todas las contiendas por la independencia y con la suya propia cimentaron el presente socialista de Cuba. Las armas arrebatadas a los opresores en épica lucha las entregaron al pueblo y con el pueblo se fundieron, para ser desde entonces y para siempre el pueblo armado”.

El heroico triunfo del primero de enero, su mirada inequívoca mostrando el arduo y radiante futuro de la Revolución Cubana y estas décadas de la mano de su pueblo son testigos de innumerables victorias, dolorosos desaciertos, numerosos sacrificios y una verdad: la vida es darse.

Está comprobado: sólo aquellos que tengan algo de humanidad en el cuerpo en que habitan serán capaces de indignarse ante las injusticias; son incapaces de amar quienes no se indignan, quienes no desean transformar el libreto de arbitrariedades que rige esta odisea de la existencia humana. Es por eso que Fidel Castro es un símbolo de humanidad y dignidad, poeta de las victorias, porque en estos 88 años de existencia es capaz de demostrar en cada momento actos de incalculable amor para su pueblo y los pueblos del mundo.

Movimiento Boliviano de Solidaridad con Cuba – Santa Cruz
13 de agosto de 2014