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1. VENEZUELA Y EL DECRETO:

Bueno, lo de siempre. Es el libreto casi perpetuo del imperio, que usa distintos mecanismos, distintos métodos, distinas maneras de intimidar a los pueblos, a los países que no siempre comparten lo que hace Estados Unidos.

Venezuela, con el presidente (Hugo) Chávez, se ha convertido en un dolor de cabeza para el imperio y consecuentemente, el imperio no va a quedar con los brazos cruzados mientras no termine su trabajo respecto a Venezuela.

Venezuela, con el presidente Chávez y con el presidente (nicolás) Maduro, le han demostrado a América Latina y al mundo, que cuando los pueblos se apropian de sus recursos naturales se convierten en un dolor de cabeza para las grandes corporaciones internacionales de energía.

Lo que ocurre entre Estados Unidos y Venezuela tiene que ver con una estrategia de dominio geoenergético desde los grandes intereses de las empresas transnacionales de petróleo, que tienen en Venezuela un interés mayúsculo para seguir saqueando este recurso fundamental para preservar el poderío económico de los Estados Unidos.

Por lo tanto, en el subsuelo de esta arremetida norteamericana contra Venezuela, el fondo, es el petróleo. El petróleo es en definitiva la razón fundamental para tratar de sitiar, de asediar, acosar, a Venezuela. UYa lo ha hecho Estados Unidos contra el presidente Chávez. Intentó derrocarlo a través de un golpe de Estado. Intentó desplomar la economía venezolana con el apro petrolero, se intentó inclusive dar fin con la vida del presidente Chávez. Y ese mismo libreto lo ha utilizado contra el presidente Maduro.

En realidad es la vieja historia del poder imperial que se cierne sobre países que no colulgan con la forma, con las políticas de los Estados Unidos.

El decreto de Obama es parte de ese juego de intimidación, pero también es parte de la gran advertencia de Estados Unidos frente a la resistencia del pueblo venezolano. Es un mensaje agresivo, de intolerancia, es un mensaje que tiene en definitiva, esta amenaza de intervención.

Estados Unidos no tuvo ningún reparó en intervenir en 1989 Panamá, para detener a un presunto narcotraficante, que entre otras cosas era un exfuncionario de la CIA, el general (Manuel Antonio) Noriega. Y tampoco tuvo reparos en intervenir en Granada, en 1983.

Como Estados Unidos no tiene reparos para agredir a Libia, desencadenar una guerra civil, para quedarse con el petróleo lbio, no ha tenido ningún reparo para destruir la civilización iraquí, para que su petróelo quede en manos de las grandes transnacionales europeas-norteamericanas, no ha tenido ningún reparo para destruir la economía afgana, para quedarse con sus grandes reservas.

No tiene ningún reparo para sembrar la guerra en el Este eruorpeo, en el caso de Ucrania. Hoy en día Estados Unidos ha quebrado todos los protocolos de la convivencia internacional y no sería nada extraño que le pueda propinar un golpe durísimo, inclusive una intervención militar contra Venezuela.

Insisto, lo ha hecho contra varios países de Centroamérica, que se ha convertido en un territorio de juegos de guerra para los Estados Unidos en el último siglo. Se trata del ejercicio de dominio imperial de dominio geoenergético, geoecónomico, en un momento en que el imperio tiene serios problemas de sostenibilidad.

Consecuentemente, el factor de ajuste a su crisis interna es la guera o es la anexión, o la agresión armada, que son las únicas maneras de compensar sus grandes debilidades, no solamente interna, sino también de tratar de compensar la irradiación de otros poderes, como la expansión de China en América Latina o en Africa, o la recuperación del poder político, económico y militar de Rusia.

Estados Unidos está inmerso en esa lógica perpetua de la guerra, del conflicto. El sinónimo de Estados Unidos es justamente eso, el dominio por los medios que le sean más aconsejables para preservar su poderío imperial fuera de sus fronteras.

Estados Unidos ha perdido poder, influencia y dominio en América Latina. Probablemente no tanto en los países centroamericanos, que es su retaguardia territorial inmediata. Por lo tanto sigue tratando a los países centroamericanos como países bananeros.

Frente a esea pérdida acelerada del dominio norteamericano en América Latina, lo que le queda a Estados Unidos es la estrategia de recuperar ese poderío. ¿Cómo recuperar el poder en América Latina frente a un contexto regional nuevo, frente a procesos de integración como la Celac, como Unasur, como el Mercosur? ¿Cómo recuperar nuevamente ese dominio, digamos hegemónico, en lo económico, en lo político, en lo militar, en la región? Solo es a través del alineamiento económico y político de los países satélites. Y los países satélites son aquellos que comulgan ideológica y políticamente con Estados Unidos, son aquellos que apuestan por el libre mercado, por el comercio sin ningún tipo de restricciones, apuestan por convertir a sus países en simples mercados.

En ese contexto, Estados Unidos lo que ha hecho en los últimos años ha sido rearmar un eje pronortamericano frente a esos procesos de integración, frente a la ratificación de los procesos democráticos, revolucionarios de los países de América Latina, como los del Nicaragua, Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina, Brasil… entonces la estrategia es dividir la región. La estrategia es enfrentar a la región, al bloque de países progresistas, contra el bloque de países conservadores.

La Alianza del Pacífico no es nada más y nada menos que eso: un realineamiento estratégico de estos países que siguen  a pie juntillas las políticas económicas de los Estados Unidos.

La relación que hay entre Chile, Colombia, México y Perú con los Estados Unidos tiene que ser parte de la estrategia de fortalecimiento del acuerdo del Pacífico. Y este realineamiento de estos países está llegando a niveles insospechados de subordinación. Es el caso, por ejemplo, del Perú, que de una manera vergonzosa, ha capitulado su soberanía ante los estados Unidos, permitiendo la presencia de tropas norteamericanas en su territorio. NO son casuales los ejercicios conjuntos que hacen las Fuerzas Aramadas de Chile con las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. NO es nada casual que Colombia haya abdicado en el ejercicio de su soberanía. NO podemos decir que Colombia sea un Estado soberano. Se ha convertido en un apéndice territorial y estratégico de los Estados Unidos. Hasta hace muy poco tiempo fue Panamá con sus bases militares y hoy es Colombia.

O la vergonzosa posición de México ante los Estados Unidos. En México, las agencias de seguridad no necesariamente se corresponden con el Estado mexicano. Hay una capitulación en el ejercicio de la soberanía estatal y cuando los Estados capitulan en el ejercicio de su soberanía, de alguna manera dejan de lado lo más importante que tiene un Estado, que es ejercer dominio territorial, que es ejercer autoridad pública, autoridad estatal. Entonces hay países que en América Latina tienden a convertirse en neosatrapías, en una especie de neolonias, sometidos a una especie de política económica asfixiante, extranguladora, de los Estados Unidos.

Hay una combinación de estrategias para ejercer control sobre  determinados países. La estrategia económica o la estrategia financiera llegan a tal punto de que estos países se hacen dependientes del financiamiento de los organismos financieron internacionales, que domina Estados Unidos, que terminan arrodillados para adquirir préstamos o terminan condenando a sus grandes empresas a que pasen a dominio extranjero, o ceden el control territorial para las grandes empresas de petróleo.

Entonces, hay una estrategia imperial en el campo económico que termina socavando la soberanía económica de nuestros países. Hay una estrategia política desde los Estados Unidos, qu termina alineando y subordinando plenamente a cada uno de esos países. O hay una estrategia de seguridad a través de la cual cada uno de estos países se convierte más o menos en el portaviones territorial de Estados Unidos dentro de la región. Entonces, eso ocurre con algunos países, y en particular con los de la Alianza del Pacífico, a diferencia de esta gran rebelión de países como Bolivia, Ecuador, Venezuela, Cuba, Nicaragua, que han decidido más bien reafirmar su soberanía, ser cada vez más democráticos, ser cada vez más Estado, ser cada vez más solidarios.

Es decir, hoy hay esta tensión en América Latina. Unos países que ceden soberanía, que son dominados, económica, política y militarmente por los Estados Unidos, que obedecen los mandatos extraterritoriales, que permiten que sus territorios se conviertan en colonias norteamericanas, y los otros países, como Bolivia, que echamos a los gringos de nuestro territorio, que recuperamos la soberanía territorial, que evitamos cualquier tipo de injerencia política, para que sean los pueblos los que tomen las decisiones. Que evitamos que los organismos financieros internacionales extrangulen nuestra economía mediante estrategias de desarrollo del mercado interno. Estamos los países, allí, peleando para evitar la injerencia norteamericana, echando a las agencias de cooperación aparente, como USAID, echando a las agencias de cooperación aparente como la DEA, o echando a los sicarios de la CIA. Es un ejercicio absoluto de soberanía.

Estos dos grandes proyectos que hoy día están presentes en América Latina, pero el objetivo es echar fuego al conflicto y a la división entre América Latina y nuestros propios países, y obviamente que dentro de cada país usan estrategias para desestabilizar a los gobiernos.

En América Latina se están jugando dos grandes proyectos: de contrucción de la Patria Grande por un lado, pero también de continuidad y de perpetuación del poder imperial. Países, gobiernos, que han dejado de lado hasta el decoro, que han dejado de lado la posibilidad de parecerse a sus pueblos, que ejercen la comedia más vergonzosa de lo que se puede llamar estas «democracias tuteladas». Son esos países a los que muy fácilmente se le puede hacer un diagnóstico de su condición de subordinación, de su condición de sometimiento, de su condición de dominación.

Unos países que se convierten en los eslabones del poder imperial para perpetuar el dominio extranjero en la región y los otros países, los que pretenden cumplir el sueño de Bolívar, de Martí, de los grandes próceres de la independencia. Son esos dos grandes proyectos que están en disputa y por supuesto el tiempo que dure la longevidad de estos procesos, va a depender de los pueblos, que son los que van a decidir hasta dónde somos capaces de avanzar en la emancipación y liberación política y económica.

Es una tarea que recién ha empezado en América Latina. Estamos asistiendo al segundo momento de la independencia de los países latinoamericanos y va a costar muchas vidas, mucho sacrificio, porque el imperio tiene mucho poder, muchos mecanismos, muchos métodos de someter a los gobiernos y a los pueblos.

Cuando el imperio es incapaz de someter a los gobiernos y a los pueblos, termina asesinando a sus grandes líderes. Hay que ver en la década de los 80, la CIA terminó matando al presidente (Omar) Torrijos, en Panamá. Y la CIA mandó a matar al presidente ecuatoriano Jaime Roldós. Y los norteamericanos no se les movía un pelo cuando tenían que promover los golpes de Estado en América Latina y enfrentar a las Fuerzas Armadas con sus pueblos, sembrando ríos de sangre en cada país.

Entonces la dimensión criminal para lograr perpetuar el poder en América Latina, desde los Estados Unidos, tiene que ser entendida por todos nosotros. Cuando entendamos de qué son capaces los Estados Unidos para perpetuar su dominio en América Latina vamos a entender el tamaño del desafío que tenemos los pueblos y los gobiernos en América Latina. Por eso es importante conocer la historia de nuestros  pueblos, su historia de resistencia frente a los Estados Unidos.

La historia de América Latina es una historia de resistencia muy dura, lacerante, dolorosa, sangrienta, frente al asedio, al acoso cotidiano de los Estados Unidos. El imperio nunca ha descansado para tratar de dividir a los países de América Latina, para tratar de derrocar a los gobiernos progresistas, soscialistas, democráticos, que han peleado por la justicia, que pelean por sus recursos naturales, como por ejemplo Cuba, que ha resistido el asedio, el bloqueo infame durante más de 50 años. Entonces estamos enfrentados a eso. Y hoy día, en la primera línea de la resistencia está Venezuela.

Venezuela está resistiendo heroicamente todos los ataques inimaginables que están desplegando las agencias de seguridad de los Estados Unidos, desde el intento de matarlo al presidente Maduro hasta los golpes que se han intentado dar en Venezuela, en el mes de febrero, en el mes de marzo. Venezuela está enfrentado esto y lo está haciendo con mucha fortaleza y hoy recibe el apoyo y la solidaridad de muchos de nuestros pueblos, de nuestros presidentes, de las organizaciones sociales. Hoy en día estamos más fuertes que nunca, pero también más amenazados que nunca. Cuanto más fuertes seamos, la amenaza va a ser proporcional para tratar de derrumbar estos procesos.

2.- CUMBRE DE LAS AMERICAS

Yo soy muy pesimista acerca de las cumbres, especialmente de aquellas que preside de manera subterránea Estados Unidos. Puedo repetir casi de memoria lo que va a ocurrir en la cumbre como resultado. Es un lavadero de cara esto que se llama cumbre y que de cumbre no tiene nada. En primer lugar no se discuten los temas fundamentales, los temas que hacen a la relación de Estados Unidos y el Caribe. Las cumbres han servido para el enjuague aparentemente solidario, democrático, de Estados Unidos. Y no va a ser distinta la cumbre de 1994 con Bill Clinton, que la de 2015 con Obama.

¿Que va a decir Obama? Que Estados Unidos es un modelo de democracia para el mundo, que coopera a los países de América Latina, que hemos avanzado hacia una democracia, cuando a la vuelta de la esquina está tratando de socavar la democracia más sólida de América Latina, que es la democracia venezolana. ¿Qué va a decir? Va a decir que Estados Unidos promueve los derechos humanos en América Latina y en el mundo, cuando Estados Unidos todos los días viola los derechos humanos de millones y millones de ciudadanos a los que espía de la manera más impune. Qué va a decir, que Estados Unidos es la potencia económica y la reserva política de la democracia en el mundo, cuando no termina de explicar el secuestro del avión del presidente Evo, cuando manda a secuestrar a nuestro presidente de la manera más ruin y cobarde, a través de sus lacayos europeos. Qué va a decir Estados Unidos en la Cumbre de las Américas, qué es el país que lidera la lucha contra el narcotráfico en el mundo, cuando es uno de los mayores lavaderos de activos en el mundo a través de sus islas financieras.

Qué puede decir? ¿Puede hablar de paz, de cooperación, cuando todos los días echa a andar guerras a lo largo y a lo ancho del mundo? ¿Qué puede decir Estados Unidos en su diálogo con los países de América Latina? Estados Unidos lo que tendría que hacer es aprender de América Latina la solidaridad entre los pueblos. Tendría que aprender de América Latina la convivencia pacífica entre los Estados. Debería aprender que los países le dedicamos más recursos a la salud y a la educación para preservar los bienes públicos, los bienes comunes.

¿Qué nos va a enseñar? ¿Cuál es el mensaje de Obama, si ayer nos mandó a un embajador, Phillip Goldberg, para tratar de dividir a este país? ¿Qué va a decir frente a Ecuador, cuando se intenta asesinar al presidente (Rafael) Correa a través de miembros de la policía ecuatoriana? ¿Qué puede decir respecto a Cuba? Frente a ese bloqueo criminal de 50 años. Por eso el resultado de la cumbre tiene como anticipación el libreto de siempre la impostura, la doble moral, el doble discurso y la simulación. Por lo tanto ya estamos acostumbrados a esas cosas, al discurso maniqueo, que habla de paz cuando siembra la guerra, al discurso de los derechos humanos cuando todos los días ni siquiera protege a los ciudadanos más vulnerables como son los negros o los migrantes.

Va a hablar de democracia cuando tiene en casa más de 50 millones de nortamericanos que viven en la extrema pobreza, cuando tiene más de 100 millones que no tienen seguro social. ¿Qué va a hablar? Ya no puede ocultar su decadencia. Todos los días está deslizándose para apabajo. Ya no puede ser capaz de contener la presencia de China y Rusia en América Latina, ni de ninguna otra potencia regional. Y ya no le sirven sus rescursos que antes usaba: ya no le sirven sus golpecitos de Estados, sus intimidaciones. Ya no le sirven sus magnicidios, ya no le sirven esas viejas estrategias con las cuales nos intimidaban y sembraban miedo y terror en América Latina.

3.- CUMBRE PARALELA PANAMA

Insisto en el simulacro de las cumbres, que en apariencia estan organizadas por los gobiernos, pero que en realidad siempre han estado manipuladas por los Estados Unidos.

El tema de las agendas de estas cumbres, los espacios deliberativos, el tiempo que se concede a los presidentes  para tratar los temas centrales de la relación entre los países, es parte de lo que ya sabemos, es parte del menú. Ahora no hay que desaprovechar para nada la enorme oportunidad que existe para decirle a Estados Unidos qué es lo que pensamos desde la región, (aunque) lo más probables es que no escuche. Ellos tienen los ojos vendados y los oídos tapados. Es parte de sus planes alternativos. Saben que en Panamá las organizaciones sociales van a desarrollar un foro de debates muy rico, muy sólido, muy fuerte, que apuntan a la autodeterminación de los pueblos, que apuntan a liberarnos de la tiranía financiera, del dominio extranjero y frente a eso convocan a estas voces instrumentadas para tratar de distraer, para tratar de confundir.

Es parte del juego. Si uno lee las memorias de la exsecretaria de Estado Hilary Clinton en la anterior cumbre, uno se da cuenta de a qué se dedican las agencias norteamericanas antes de la Cumbre, durante la misma y después. Es un juego de opereta. Estas cumbres sirven para darle voz a los Estados Unidos, sirven para lavarle la cara el Imperio.

Está bien, pero también nos sirven a nosotros para decir lo que pensamos.

4.- CUBA-ESTADOS UNIDOS

Yo no creo en la voluntad política del imperio para dejar de extrabgular la economía cubana, que es parte de este juego de poder político en la región frente al escenario también de Venezuela.

Yo me temo que Cuba, que esta aproximación a Cuba se convierta en una coartada política para la gran ofensiva contra Venezuela y por lo tanto, esta aparente apertura al restablecimiento de las relaciones bilaterales entre Cuba y Estados Unidos se convierta en un factor de amortiguación frente a intereses estratégicos de mayor calado que tiene Estados Unidos en Venezuela.

Dicho de otra manera, el acercamiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos en términos de costo beneficio le es más beneficioso a Estados Unidos en cuanto a esta tentación de hacer creer que es el vecino bueno, cuando está preparando una ofensiva militar contra Venezuela. Porque no puede tener un escenario, no puede mantener o continuar con esta estrategia de extrangulamiento, de asedio permanente sobre Cuba, con una comunidad internacional que abrumadoramente cuestiona eso y de pronto tener otro escenario de conflicto con Venezuela.

Yo creo que forma parte de ese juego geopolítico para tratar de reducir los costos políticos de lo que podría ser una intervención militar en Venezuela.