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Jorge Silva TrujilloDurante la campaña de Mauricio Macri y luego que asumiera el cargo como presidente en Argentina con un estrecho margen, muchas voces de la derecha boliviana alentaban y se apoyaban en la corriente del retorno del neoliberalismo en América, subiendo el tono cuando se conocían los resultados favorables de la derecha en Venezuela, las denuncias contra Lula en Brasil y las dificultades de Correa en Ecuador, vaticinando la caída de gobiernos revolucionarios y progresistas de América, presagiando disimuladamente la privatización de nuestras empresas y la eliminación de la política social del gobierno del cambio que lidera el presidente Evo Morales.
Hace cuatro meses que Mauricio Macri asume la Presidencia en la hermana república de Argentina y desde entonces implementa una fuerte política económica neoliberal, incentivando la inversión extranjera en sectores estratégicos de la economía argentina y paralelamente eliminando la Agenda Social que dejó el gobierno progresista de Cristina Fernández. En estos 128 días Macri eliminó el cepo cambiario, medida por la cual deja sin efecto el tipo de cambio oficial controlado por el Estado, liberando el precio y acceso del dólar a la libre oferta y demanda del mercado, con impactos tremendamente negativos, especialmente en familias de trabajadores con bajos ingresos; achico el gasto público, lo que significó más de 11 mil despidos en el sector público y más de 100 mil despidos en el sector privado, que, según la Universidad Católica Argentina, incrementa la tasa de pobreza en 32%; elevó el precio del consumo de electricidad en 500%, incrementó las tarifas de agua y gas en 300%; “tarifazo del transporte” con una elevación del 100% tanto en autobuses, trenes y subterráneos; incremento de combustibles y próximos aumentos en telefonía celular; derogación de leyes favorables al desarrollo de políticas sociales; acuerdos desde el Gobierno para pagar a los fondos buitre por más de 12 millones dólares, entre las medidas asumidas por Macri y que vienen generando una serie de constantes reclamos y rechazo por parte del pueblo argentino, inclusive de aquellos que apoyaron a Macri durante las elecciones del pasado año. La pregunta es ¿dónde está el “Plan de la Alegría” que ofreció Macri al pueblo argentino y a sus seguidores?
Las justificaciones para implementar estas medidas económicas son las mismas que escuchamos desde hace 30 años a políticos de la derecha, términos como de “ajuste”, “nivelación”, “eliminación de gasto público”, “corrupción,” “el anterior gobierno fue populista en el tratamiento del tema”, “por responsabilidad”, “igualdad”, “salvar la democracia”, “garantizar las inversiones”, “libre mercado”, “demanda y oferta”, etc., al parecer son mandamientos de las tablas de Sion que al pie de la letra implantan neoliberales en la gestión pública.
En Bolivia, gobernadores y alcaldes neoliberales opositores al Proceso de Cambio intentan emular a sus ídolos y maestros, algunos a Capriles de Venezuela, otros a Macri de la Argentina, a Obama de EEUU y no falta alguien por ahí a Bachellet y Muñoz de Chile. Lo irrisorio es que nuestros neoliberales también implantan Tarifazos en el transporte de pasajeros, Impuestazos a las transferencias, legalizan trameajes de servicio de transporte, despidos de masistas de gobernaciones y alcaldías, derogan leyes que benefician a los más pobres, derrumban obras, demuelen casas, decomisan mercadería a comerciantes minoristas, aplican sanciones onerosas a transportistas, incrementan tasas de alumbrado público y aseo, financian marchas contra el Gobierno, no pagan expropiaciones, etc. etc., en fin, la lista es larga. Lo más grave es que estas medidas de tinte neoliberal que en esencia afectan la sensibilidad económica de sectores de bajos ingresos, no son destinadas precisamente para atender demandas históricas de sus regiones o departamentos en inversiones sociales productivas, los recursos inclusive que reciben del Gobierno Central son para cubrir las altas planillas de sueldos y salarios de sus militantes y simpatizantes, para pasajes y viáticos de Gobernadores, alcaldes y asesores, gastos en publicidad y otros innecesarios. En síntesis, Macri y los neoliberales bolivianos no piensan en el pueblo, ni siquiera en aquellos que los eligieron, son políticos que llegan al poder para implementar medidas económicas y políticas que fueron, son y serán en contra de sus pueblos y seguirán siendo a favor de las élites de las cuales ellos son parte indisoluble.