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por: Alberto Rodríguez *
El mayor error de la CIA consistió en subestimar el arraigo de la Revolución y sus dirigentes en el seno del pueblo
Desde el triunfo de la Revolución en el año 1959, el gobierno de Estados Unidos de América trató de destruir por todos los medios al gobierno revolucionario naciente empleando todos los métodos posibles en el ámbito político, ideológico y militar.

 

Cuba se enfrentó en su camino con el imperio más poderoso de la historia, luego de más de medio siglo de sumisión neocolonial, impuesta a la fuerza por el hecho consumado de una intervención militar norteamericana en 1898.

 

Primeros ataques contra la Revolución

 

La usurpación de sus riquezas y soberanía ultrajada no se ajustaban a los ideales de la generación de revolucionarios cubanos que llegó al poder el 1 de enero 1959, dispuesta a cumplir el Programa del Moncada, dado a conocer, como legado del líder histórico Fidel Castro Ruz, con el nombre de “La Historia Me Absolverá”, que encierra un conjunto de medidas y leyes revolucionarias.

 

La dirección de la revolución denunció desde enero de 1959 la injerencia del gobierno norteamericano en cada una de las agresiones sufridas. Para defenderse de lo que ya era una evidente intervención militar se crean las escuelas militares, que ofrecen cursos de emergencias, y se integran los batallones de milicianos.

 

A mediado del año 1960 y principios del 1961 se incrementa las acciones y sabotajes de los grupos contrarrevolucionario financiados por el gobierno norteamericano y su Agencia Central de Inteligencia (CIA), se intenta destruir instalaciones civiles, industriales, agropecuarias, poniendo en peligro la estabilidad y vida del pueblo cubano. Se multiplican los atentados contra dirigentes y militantes revolucionarios –sobre todo contra la máxima dirección del país–, se producen desembarcos y ataques piratas de estos grupos. Se decide por parte del gobierno estadounidense romper relaciones diplomáticas y, días después, anuncian la realización de maniobras militares en la región.

Plan de invasión yanqui

 

El plan de la invasión había sido aprobado por el presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower, quien ordenó el 17 de marzo de 1960 comenzar el reclutamiento y entrenamiento de mercenarios de origen cubano, destinándose grandes cifras de dinero y recursos.

 

Los reclutados se establecieron en 13 campamentos de entrenamientos diseminados por Guatemala, Nicaragua y Estados Unidos, además de dos bases militares norteamericana en Puerto Rico y la zona del canal de Panamá. Sin embargo, fue el presidente demócrata John F. Kennedy quien llevó la operación de su antecesor hasta sus últimas consecuencias.

 

El candidato presidencial Kennedy y su vicepresidente Lyndon Johnson fueron informados del plan “Operación Pluto”, a partir de julio de 1960, por el director general de la CIA, Allen Dulles, siguiendo instrucciones del general Eisenhower y el apoyo del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de ese país.

 

Fidel declara socialista la Revolución

 

En la mañana del 15 de abril de 1961, mientras la agrupación naval mercenaria navegaba rumbo a Cuba, escoltada por buques de la Marina de Guerra de Estados Unidos, ocho bombarderos B-26 pintados con insignias de la fuerza aérea cubana –para dar la impresión de que se producía una rebelión interna– bombardearon los aeropuerto de Ciudad Libertad en La Habana, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba, de esta manera garantizaban la destrucción de la naciente y modesta fuerza aérea revolucionaria, impidiendo que fuese utilizada cuando se produjera la invasión.

 

El 16 de abril, al despedir el duelo de las víctimas del bombardeo y ante una inmensa concentración de milicianos armados en la esquina de las céntricas calles 23 y 12, próximas al Cementerio de Colón, en La Habana, Fidel proclama el carácter socialista de la Revolución y decreta la alarma de combate para todo el país, de tal manera que el pueblo que se enfrentó al enemigo horas después, estaba consciente de que combatían por la defensa del socialismo (en esta fecha se celebra cada año el día del Miliciano). En la ocasión Fidel señaló: “Compañeros obreros y campesinos, esta es la Revolución socialista y democrática de los humildes, con los humildes y para los humildes. Y por esta Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, estamos dispuestos a dar la vida”.

Acciones de Playa Girón

 

A la 1:30 del día 17 comenzó la invasión mercenaria encabezada por los miembros de la brigada 2506, con un total de 1.500 hombres que habían salido de Puerto Cabezas, Nicaragua, a bordo de cinco buques de guerra de los Estados Unidos.

 

El desembarco se produjo por dos puntos de Bahía de Cochinos, Playa Girón y Playa Larga, en el sur de la central provincia cubana de Matanzas, y su propósito era establecer una cabeza de playa para crear un gobierno provisional contrarrevolucionario por 72 horas, tiempo suficiente para que los EE.UU. los reconociera como un gobierno provisional e interviniera militarmente.

 

Esta área es escogida para la operación por dos razones estratégicas: primeramente porque está rodeada por pantanos y provee una barrera natural de protección contra las fuerzas del gobierno cubano, y segundo, porque el lugar contaba con dos carreteras de acceso en malas condiciones, lo que daba una mayor seguridad contra ataques.

 

Esto demuestra que la intención de la brigada mercenaria no era marchar triunfantemente con el apoyo del pueblo hacia La Habana, como Fidel Castro hizo cuando derrotó a Batista, sino esperar que EE.UU. invadiera la Isla.

 

Por esa razón era imperativo para Cuba derrotar esa fuerza mercenaria en menos de 72 horas. Aunque las fuerzas revolucionarias de soldados del ejército rebeldes, la Policía Nacional Revolucionaria, las milicias, los Comité de Defensa de la Revolución constituían las tropas más numerosas presentes, no estaban bien entrenadas ni bien equipada, pero fueron capaces de derrotar la fuerza invasora en un corto tiempo evitando así la intervención militar de Estados Unidos y convirtiéndose en la primera derrota militar norteamericana en América Latina y el Caribe, posibilitando la neutralización de casi el cien por ciento de la actividad enemiga gracias a las declaraciones en los interrogatorios de personas que fueron detenidas al finalizar el combate.

 

Mercenarios por compotas

 

En diciembre de 1962 el gobierno cubano intercambió a 1.113 mercenarios capturados por el valor de 53 millones de dólares en medicinas y compotas para niños.

 

Por esas conquistas los revolucionarios cubanos estuvieron dispuestos a vencer o morir en 1961, en la defensa de las arenas de Playa Larga y de Girón.

 

El fracaso de Girón no significó el fin de la violencia contrarrevolucionaria ni de la aplicación de la guerra no convencional contra Cuba. El gobierno norteamericano no ha cesado de emplear métodos y leyes para destruir a la ya fortalecida revolución cubana; leyes como la Helms-Burton, el genocida bloqueo que afecta en lo económico, político y social, las frecuentes violaciones del espacio aéreo, las trasmisiones radiales y televisivas que alientan la contrarrevolución interna aún persisten en estos tiempos donde se han restablecidos las relaciones diplomáticas entre La Habana y Washington.