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Tomado de: Alainet

A continuación una entrevista realizada por G. Conte, S. Montiveros, M. Bustos a Frei Betto en el programa “Tormenta de Ideas”, por MDZ Radio:

– Estamos tratando de analizar lo sucedido en el mundo con el terror, la forma en que tan fácilmente triunfa el terrorismo haciéndonos entrar en pánico. Pensábamos hablar con usted de Brasil y su complejo momento político, pero creemos que también nos puede ayudar a comprender lo que está pasando en el mundo.

– Hay que considerar que los terroristas no tienen fábricas de armas, y por lo tanto las compras en los países que sí las fabrican, que son los de la OTAN, Estados Unidos y Europa Occidental. Entonces, hay que preguntar cómo esas armas llegan a las manos de los terroristas. Un segundo aspecto que hay que analizar son los tremendos errores que se han cometido en la invasión de Irak y Afganistán, ya que han creado las posibilidades bélicas de este grupo autodenominado Estado Islámico. El gobierno del Reino Unido acaba de reconocer que no había armas de destrucción masiva en el gobierno de Sadam Husseim, pero lo ha hecho demasiado tarde. Esto es un reconocimiento implícito de que la invasión de Irak fue un error, que ha permitido a esta gente organizarse. Primero fue el grupo de Bin Laden y ahora es el Estado Islámico. Hay que evaluar la culpa que las potencias occidentales tienen en la formación de estos grupos terroristas. Hay que considerar también que hay un terrorismo de Estado por parte de Estados Unidos que utiliza los drones, que son equipos aéreos no tripulados, pero muy armados con explosivos y matan poblaciones civiles en nombre de perseguir al terrorismo: El problema es que nuestros medios de comunicación en occidente son controlados por EEUU y no conocemos nada de la versión de estos pueblos que son profundamente sacrificados por esas acciones.

– ¿El terrorismo puede actuar en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro?

– Mi preocupación está en eso. En Brasil se están tomando muchas medidas para prevenirlo. Después de lo que pasó en Niza hasta se hizo una reevaluación de los equipos de seguridad. Pero una pregunta queda en el aire: ¿cómo van a evitar un eventual atentado terrorista si la policía de Brasil ni siquiera logra evitar la violencia en Río de Janeiro? O sea: narcotráfico y otras bandas criminales que siguen actuando libremente en esta ciudad. Igual, las unidades de Policía Pacificadora no están teniendo éxito, porque el gobierno de Brasil y el de Rio han cometido errores tremendos como el de hacer subir a las favelas a la policía, cuando lo que tienen que llevar son escuelas, teatro, danza, música, cine, educación para los niños sobre todo. Llevará tiempo formar una nueva generación fuera de riesgo de caer en manos de bandidos. El narcotraficante no quiere que su hijo sea bandido, sino que quiere que sea doctor. Pero el Estado no le da las condiciones a las favelas para que lo sea. No tienen capacitación, empleo ni ciudadanía y entonces son cooptados para el narcotráfico.

– Sumémosle a esto la inestabilidad política de Brasil. Todavía no sabemos si Dilma Rousseff va a volver al cargo o si va a continuar Temer.

– Lo que pasó en Brasil fue un golpe de Estado, un golpe parlamentario, un golpe como el que pasó antes en Honduras, Paraguay y ahora en Brasil. Dilma fue elegida legítimamente y debería cumplir su mandato le guste o no a la gente. Yo creo que Dilma no va volver porque el PMDB es un partido muy fuerte que está fuertemente involucrado en la corrupción y no tiene ningún interés en que el PT vuelva al gobierno.

– ¿Le hubiera gustado que el papa Francisco se involucrara más en la situación de Brasil y pidiera el retorno de Dilma Rousseff?

– No creo que el Papa vaya a meterse en esto. Yo conozco bien cómo funcionan las cosas en la Iglesia y el Papa ya llegó a su límite al manifestarse que está muy preocupado con los golpes blandos que suceden en América Latina. Creo que él no va a meterse, como lo hace en Argentina, a pesar de que a Macri le dio a entender su desacuerdo con la privatización del patrimonio público.

– ¿Por qué Dilma no va a volver?

– Lamentablemente, Dilma no se mueve para evitar que el golpe siga. Ese es el otro problema que tenemos. Yo creo que si Lula tiene algo de qué arrepentirse, debe ser ese, el de haber elegido a Dilma para un segundo mandato.

– Usted tiene un diálogo y una relación personal con Lula…

– Sí, con Lula y con Dilma, con los dos.

– ¿Qué pasó con ellos? La iniciativa popular que representó Lula en su momento fue hasta aplaudida por la derecha, pero después la corrupción manchó toda esa etapa.

– Exactamente. Es un caso muy grave. El PT de Lula va a tener que hacer una autocrítica. El PT ahora tiene un gran descrédito. Ahora en octubre tenemos elecciones municipales en Brasil y el PT seguramente va a tener la mitad de los votos que obtuvo en septiembre.

– ¿Por qué eligió a Dilma?

– Lula quería una mujer y tenía tres posibilidades: Marina Silva, Martha Suplicy y Dilma Rousseff. Bueno, él tenía sus diferencias con Marina porque según él ella no fue una buena ministra de Medio Ambiente. Pero yo no estoy de acuerdo. Creo que Marina ha sido muy buena pero que no tuvo apoyo suficiente para hacer lo que pretendía. Martha Suplicy es una persona con en la que no se puede confiar, tanto que ahora está en el PMDB. Entonces, resultó que desde el punto de vista tecnocrático había que elegir a Dilma, pero Dilma no es una persona política. No le gusta la política. Es exactamente lo contrario a Lula, a quien le gusta dialogar con los políticos, con la gente, salir en medio de un pueblo sencillo. A Dilma no le gustan las calles, se puede decir así.

– Usted dijo que Lula se arrepiente de haber llevado a Dilma a un segundo mandato. ¿Debería haber sido él u otra persona?

– Él debería haber sido él. Terminó sus dos mandatos con el 87% de aprobación. La coyuntura de Brasil sería otra hoy. Él tiene mucha habilidad política y sabe manejar muy bien la economía. En los momentos más críticos de la crisis de 2008 en EEUU, cuando todos decían que tendría consecuencias muy profundas en Brasil, más se incrementó el mercado interno en Brasil.

– Pero Lula también está involucrado en causas de corrupción, inclusive su exjefe de Gabinete está detenido por la causa del Petrolao.

– Hay muchos del PT que están acusados y en la cárcel, pero no hay una acusación formal a la persona de Lula. Se lo acusa de haberse beneficiado indirectamente de las empresas de construcción que están involucradas en el Petrolao, pero no hay ninguna acusación de que Lula o Dilma se hayan quedado con dinero público.

– ¿Usted cree que Lula va a volver a ser candidato?

– ¡Sí! ¡Seguro! Yo siempre afirmo que Lula no va a ser candidato en 2018 solamente si muere o va a la cárcel. Si no, seguramente va a ser candidato y tiene muchas posibilidades de ganar.

– Hay un factor común en Latinoamérica que es la corrupción. Pero la diferencia de Brasil con Argentina es que allá se empezó a investigar durante el gobierno de Dilma y aquí hubo que esperar a que los Kirchner dejaran el poder. ¿Se les fue de las manos en Brasil la investigación?

– Desde el gobierno de Lula se establecieron medidas muy serias para investigar la corrupción y ese es un gran mérito del gobierno del PT. Hubo muchas reformas judiciales aprobadas para que la corrupción sea totalmente investigada, incluso dándole autonomía a la Policía Federal y el fortalecimiento del Ministerio Público en los gobiernos de Lula y de Dilma. También los ministros de la Suprema Corte, nombrados por Lula y Dilma son personas muy independientes.

– ¿Es la corrupción el gran escollo con el que se encontró la izquierda en el ejercicio del poder en Latinoamérica?

– No precisamente la corrupción. Lo que pasó fue que se distanciaron de las bases populares. La izquierda cuando llegó al poder tocó la guitarra con la mano izquierda para tocarla con la derecha. La izquierda, en nombre de la gobernabilidad, hizo alianzas promiscuas con grupos de la derecha y, al mismo tiempo, se distanció de las bases populares. Perdió bastante su sensibilidad para los temas populares. Por ejemplo, en 13 años de gobierno del PT en Brasil no hubo ninguna reforma estructural y ahora el PT es víctima de esto, porque no hizo siquiera la reforma política. Yo creo que Argentina y Brasil son los únicos países de las tres Américas que nunca han tenido una reforma agraria.

– ¿Qué análisis hace del camino que toma el mundo a raíz del Brexit británico, el ascenso de Donald Trump o los atentados terroristas?

– El mundo está yendo cada vez más hacia la derecha. Hay una ideología neoliberal en la que la gente acepta cambiar su libertad por seguridad. Pasamos todos a vivir sobre un control directo e individualizado. La posible elección de Trump, Theresa May en Gran Bretaña, el mundo cada vez será más de derecha, más controlado por la gente del capital financiero. Un mundo de globocolonización, una sociedad consumista, hedonista, en donde el derecho de ciudadanía o humanos no tiene ninguna importancia, solo los del capital.

– El problema es que tampoco hay una chance por izquierda, por la desilusión que han generado.

– Sí. Esto empezó por Europa. Después de la caída del Muro de Berlín, la izquierda se acomodó cada vez más en cosas de poder y dejó de ser una izquierda con propuesta revolucionaria. Hollande, en Francia, es socialista. Pero es un hombre que hace su propia guerra en Siria, está totalmente aliado a la Casa Blanca. La izquierda en Latinoamérica hizo muchas cosas buenas, pero no han tratado de hacer un programa popular democrático de cambios estructurales.

– El año pasado, el filósofo italiano Gianni Vattimo nos contó su teoría de que el papa Francisco llegó al Vaticano como consecuencia “lógica” del avance del Socialismo del Siglo XXII en América Latina. ¿Coincide?

– Yo coincido en que el papa Francisco es el más importante jefe de Estado del Mundo, hoy. Luego, en que es un hombre muy cercano a la Teología de la Liberación. Pero el papa Francisco si bien es una referencia para la izquierda, no es un teórico de izquierda. No hay que esperar de él cosas como lo que hizo Lenin, al inicio de la Revolución Rusa o el Che Guevara y Fidel en los años 60 en América Latina. No, no se puede esperar eso del papa Francisco porque él no se propone esa misión ni tampoco es su papel hacerlo. De cualquier manera, hoy él es el más contundente crítico del capitalismo. De eso estoy seguro.

– La sensación que da el papa Francisco es que trata de sostener en pie a una iglesia católica que se caía por los abusos y el desorden interno. Pero nombra a un vocero del Opus Dei o nombra santo a Juan Pablo II. Abraza tanto a izquierda como a derecha.

– No va a ser fácil para el Papa reformar la Iglesia. Fueron 34 años de pontificados conservadores, con Juan Pablo II y Benedicto XVI. Entonces hoy tenemos en la iglesia católica un cuerpo conservador con una cabeza progresista. Hasta que haga un cambio de obispos, de curas, eso tardará mucho. No hay que tener expectativa de que las reformas en la Iglesia vayan a ir de prisa.

– ¿Va a tener tiempo Francisco de avanzar en los cambios estructurales del Vaticano?

– Yo espero que sí. Espero que Dios lo tenga vivo por muchos años y que pueda realizar esta reforma. Sobre todo, en la curia romana, que es donde está la mafia de la Iglesia.

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