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*Camilo Katari

Recuerda el amigo lector que cuando se escuchó que los representantes de Chile iban a visitar a Bolivia, para tratar de justificar, en el tema del Silala lo que ellos consideran un río, lo que a todas luces es una obra de canalización artificial para desviar las aguas de este manantial que emerge en tierras potosinas, la actitud boliviana fue de total apertura y es más, abrió un espíritu hospitalario y de máxima apertura para con esa delegación.

Incluso dijimos que íbamos a esperar que las fotografías verdaderas sean portadas de diarios y revistas chilenas para que tengan dimensión de las construcciones realizadas y el desvío evidente, una demostración que no se quiere confrontación sino ante todo de señales de hermandad y paz.

Pero ahora cuando una delegación boliviana encabezada por el canciller David Choquehuanca pisa el suelo chileno, el escenario cambia radicalmente ya que funcionarios de la empresa de la Terminal Puerto Arica impiden el ingreso del canciller David Choquehuanca a ese centro con el argumento de que no portaba las autorizaciones correspondientes.

Este hecho fue calificado por el gobierno boliviano como una agresión, efecto del temor que tiene Chile de que se conozca la verdad sobre las vulneraciones que comete a los tratados internacionales, de ahí que el canciller advirtió que esta actitud iba a tener consecuencias, mientras que el presidente Evo Morales lamentó que el gobierno de Chile responda de esta manera a una visita pacífica.

El canciller aymara expresó su queja y su indignación, y remarcó que esa actitud no ayuda a la integración, dijo que es inconcebible que una autoridad no pueda visitar su territorio, ya que las oficinas están bajo jurisdicción de nuestro país y que por esa señal de rechazo hay indignación y que  no ayuda en nada la integración de nuestros pueblos.

Todo lo que sirvió para generar apertura al diálogo, desde nuestro territorio, se cayó por la actitud discriminatoria y porque no decir hasta racista por parte de esas autoridades, que además de ratificar la violación al Tratado de 1904 a la libre circulación, es también una violación de los derechos humanos.

El canciller David Choquehuanca, con el rigor que le caracteriza, aclaró y aseguró que la visita que encabeza a Chile, junto a una delegación de autoridades legislativas, representantes del transporte pesado y periodistas, es en son de hermandad y fue comunicada con anticipación de cinco días al gobierno chileno, cumpliendo las normativas de relacionamiento internacional.

Utilizar un tema que ahora puede afectar a parte de la población chilena por intereses estrictamente de contenido racista y discriminador tiene sus consecuencias, los que sueñan con sacar partido de esta situación verán los resultados en los procesos electorales y que va con lo que dijimos respecto del racismo colonial, que ya no podemos aceptar porque rompe las lógicas de construcción de diálogo del que tanto se habló con la presencia incluso del Sumo Pontífice hace un año.

No cabe duda que en Chile, a partir de lo que ocurrió en el Puerto de Arica, se dilucida un proceso de hegemonía, el viejo Estado se enfrenta a muchas propuestas nuevas, entre ellas al de la población chilena que rechaza ese tipo de actitudes porque va en contra del respeto a los derechos humanos y, tratar de ocultar este problema, tratando de identificar a los bolivianos como el común enemigo chileno, ya no es viable en estos tiempos.

Ojala que quienes abanderan el socialismo en Chile repasen los principios ideológicos que forman de este pensamiento impulsado en el siglo XX y no se detengan en posiciones políticas del siglo XIX, esto no dice bien de un país considerado hermano por compartir de una misma pachamama, tanto es así el histórico manantial del Silala, como llegar a las costas del Pacifico.

Si se trata de integración, como bien lo dijo el canciller, pensemos en la patria grande, pensemos en lo que va más allá de las fronteras y pensemos, sobretodo que en la integración no hay fronteras, no hay territorios que dividen, el Abya Yala nació única y los pueblos son hermanos desde siempre.

El canciller aymara coloca ante los ojos del mundo los gestos evidentes del maltrato y discriminación como otra forma de afectar la dignidad de los bolivianos, pone en manifiesto que detrás de actitudes neocoloniales y de racismo esta siempre la apertura al diálogo, y dijo que, a pesar de cualquier escenario, somos de la cultura del diálogo, porque somos un país pacifista.

Detrás de ese escenario del ultraje, de la indiferencia de más de un siglo, el mundo fue testigo una vez más de esta humillación… pero hasta cuando!