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Omar.J Hernández Borges/Aporrea

El 22 de junio de 1826 se cumplieron 190 años desde el Congreso Anfictiónico de Panamá, fecha histórica cuando los gringos empezaron a imponer una hegemonía del eslogan “América para los Americanos”, frase atribuida a John Quincy Adams, ejecutada por el 5to. Presidente de Estados Unidos, James Monroe en 1823, lo que muchos han entendido muy bien como “América para los Norteamericanos”, ya Simón Bolívar sin pueblo, abandonado por los traidores trató de oponerse a esas pretensiones pero el tiempo no le alcanzó y luego vino otro insigne venezolano quien junto a otros líderes del sur y sus pueblos latinoamericanos lograron lo que fue el sueño preterido de nuestro Libertador.

Sin embargo he venido observando con preocupación que la revolución bolivariana está haciendo concesiones al enemigo, puesto que no se toman las decisiones que deben hacer respetar el hecho bolivariano más transcendental en lo que va de Siglo XXI, pero que es importantísimo que se le dé celeridad para que se logre, la vigencia de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) como alternativa ante el ministerio de las colonias de Estados Unidos de Norteamérica (USA), llamada Organización de Estados Americanos (OEA).

Cuando se está sentado en un foro, los asistentes están convalidando lo que se diga en contra y a favor, pero lo cual no da validez al pensamiento y desarrollo de procesos que vayan a consolidar el ideario bolivariano, puesto que se está avalando la doctrina opuesta, en este caso me refiero al pensamiento de James Monroe, inspirador de la OEA, en contra del pensamiento de Simón Bolívar, dos visiones diferentes de cómo ver el mundo y sobre todo nuestra américa.

Aquí se está dando un proceso de diálogo para entendernos como venezolanos; y si en el mundo quieren dialogo para entendernos, en latinoamerica tenemos el escenario ideal para dialogar con el resto del mundo como lo es la CELAC. Debemos aprovechar esa fortaleza para de una vez por todas tener una independencia total.

En fin, aterrizando como dicen los que no les gusta que les digan lo que por alguna razón y medio conocen, me estoy refiriendo a la permanencia de la República Bolivariana de Venezuela en la OEA en detrimento de la CELAC. Si se sigue sentado al lado de insolentes que no respetan la soberanía de sus estados miembros no tiene sentido permanecer en ese foro de política internacional que responde a los intereses de USA, al imperialismo y al neoliberalismo. Por tal motivo, es necesario actuar con valentía y se proceda a retirar a Venezuela de la OEA y empezar a darle el verdadero valor que tiene la CELAC como legado del Comandante Eterno y Supremo Hugo Rafael Chávez Frías.

Entiendo que se necesite ocupar todos los espacios para dar la lucha política por un mundo mucho mejor al que tenemos hoy en día, pero ya en la OEA no tiene sentido permanecer, porque es como aceptar permanentemente que le estén siendo infiel y no se busque la manera de resolver ese conflicto que se presenta. Por lo tanto es necesario que se vaya por el sendero que iluminó Chávez, como consecuencia de la herencia histórica de nuestro libertador, con los dos instrumentos de política del hemisferio sur, como lo son la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) creada el 16 y 17 de abril de 2007 en la Isla de Margarita (Venezuela) y la CELAC que reúne a la mayor cantidad de países de habla hispana y anglosajona en la búsqueda de la integración que acordaron, la CELAC nace en Caracas el 3 de diciembre de 2011, en presencia de Hugo Chávez, para constituirse en baluartes defensores de la independencia, soberanía y de los intereses de sus pueblos, instituciones de mayor transcendencia ejecutadas por la revolución bolivariana. Seguir en la OEA es aceptar que lo que pensó Bolívar, y puso en funcionamiento Chávez, no sirve y entonces hay que plegarse a los dictámenes de quienes buscan por todos los medios posibles perjudicar a nuestra patria.

Si USA, Canadá, México, entre otros, quieren seguir en ese mamotreto anacrónico que permanezcan allí, pero la CELAC es el sur de nuestra política unitaria, solidaria y de soberanía de nuestros pueblos, no podemos seguir atados como unos borregos en una organización que lo único que persigue es la división de los pueblos, la República de Cuba fue la primera que recibió la política del garrote por pensar distinto, cuando fue excluida del seno de la OEA, entonces, aprovechemos el momento histórico de la Revolución Bolivariana para hacer vigente el pensamiento de nuestros dos gigantes.

Recientemente el 16 de noviembre de 2016 en la OEA hicieron una sesión extraordinaria para tratar asuntos sobre VENEZUELA y como convidados de piedra asistieron la mayoría y nuestra delegación tuvo que hacer una nota de protesta por la falta de respeto, al tratar asuntos de la patria de Bolívar y ni siquiera tuvieron la delicadeza de invitar a quienes iban a sentar en el banquillo de los acusados. Esa era la oportunidad para acabar de una vez con la falsa de dicha organización y ocupar con mucho trabajo creador el espacio que corresponde a nuestro pueblo en la CELAC.

Muy bien por Venezuela y nuestros países aliados Bolivia y Nicaragua que se retiraron de la sesión extraordinaria que se celebraba en el salón de sesiones, como protesta por la actitud que adelantaban USA y los demás países que aspiraban darle una puñalada por la espalda a nuestra patria al proponer consejos, que no se le están solicitando, de cómo manejar los asuntos internos de política, economía y todo lo que tiene que ver con nuestra soberanía. Es como aceptar que otros sin razón alguna vengan a opinar como debe desarrollarse las actividades en un hogar que cumple con la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y todas las leyes que rigen el comportamiento del buen ciudadano.

Lo que llama la atención es que el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, quien tiene sesgo o paralización hacia la Mesa de la Unidad Democrática, y les ha dado beligerancia política en su seno a través de voceros de otras naciones, pretendiendo dar un golpe de estado con una manoseada Carta Democrática Interamericana que no atiende a diálogos; y como se vieron en la cola por el apoyo que le dio el Papa Francisco al dialogo se quieren incorporar como Caballos de Troya pidiendo celeridad a las conversaciones, con un desconocimiento supino de cómo se debe llevar un proceso de diálogo, empero así actúa el imperio, utilizando sus peones para sacar ventajas en donde tiene puesto el ojo, en esta caso a Venezuela para apoderarse de sus recursos naturales. El día de la reunión de las partes dialogantes, 30 de octubre de 2016, el enviado del Papa, Monseñor Claudio María Celli, hizo el siguiente señalamiento: “Esta palabra proceso es muy importante para el Papa Francisco, espero que este proceso de diálogo en Venezuela continué, esta noche les deseo a todos un buen camino. Es un momento muy positivo”. Todos los venezolanos debemos entender que el diálogo es un proceso que no tiene plazos, sino que finaliza hasta que se alcanzan acuerdos que favorezcan al país.