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Palabras de Roosevelt Skerrit, Primer Ministro de Dominica y Presidente Pro Témpore de CARICOM.

Excelentísimo compañero Raúl Castro, Presidente de la República de Cuba;

Miembros del Gobierno;

Jefes de Estado y Gobierno;

Excelencias;

Damas y caballeros;

Gran pueblo de Cuba:

¡Saludos!

Las páginas de la historia consignan que en cada siglo nace por lo menos una personalidad que trasciende a la vida y capta la imaginación y la atención del mundo, por su singular arrojo en la consecución de lo extraordinario y por las ondas de choque que su quehacer genera al combatir la opresión y el orden establecido.  Fidel Castro, líder indiscutible de la Revolución Cubana, fue una de esas personalidades.  Siento el privilegio de haber podido llamarle mi amigo y mi mentor (Aplausos).

Inspirado por el gran Héroe de la independencia de Cuba, José Martí, quien tuvo la visión de una Cuba libre de la injerencia estadounidense, o sea, una Cuba —y cito—:  “con todos y para el bien de todos”, Fidel liberó a los cubanos de la brutal dictadura batistiana y condujo a su país por el camino del socialismo y la libre determinación (Aplausos).

Durante más de 50 años y contando con el respaldo de amigos, la Revolución Cubana ha resistido el despiadado embargo económico y comercial orquestado por Occidente, embargo que ha costado a ustedes, los cubanos, miles de millones de dólares.  La comunidad del Caribe, CARICOM, recuerda con orgullo que fueron cuatro de nuestros Estados miembros los que se unieron en 1972 para romper el aislamiento diplomático de Cuba en este hemisferio.

Bajo la dirección invencible de Fidel, Cuba no solo sobrevivió, sino también emprendió el desarrollo de un sistema de salud pública de primera categoría; un sistema educacional en el que nadie queda a la saga; una capacidad de investigación científica e innovación en la industria farmacéutica que ha colocado a este país entre los principales actores de este mundo, y una infraestructura deportiva reconocida por su producción de campeones mundiales (Aplausos).

El fervor del compañero Fidel en su batallar en contra del dominio colonial y la opresión trascendió las fronteras de su entrañable Cuba.  Sus intervenciones en Mozambique y en la guerra de Angola, cambiaron el rumbo de la historia de esas dos excolonias portuguesas y desempeñaron un papel definitorio en la lucha para librar a Sudáfrica y al continente africano del flagelo del apartheid.

Fidel fue un amigo de verdad, extendió su mano a los países recién independizados de la América Latina y el Caribe, a los cuales ayudó en las esferas en las que Cuba ya tenía una relativa fuerza; ello fue en especial evidente en la formación de médicos y otros profesionales de la salud y en el otorgamiento de becas para el estudio de otras disciplinas.

CARICOM estará por siempre agradecida de usted y del pueblo de Cuba por los grandes sacrificios que ustedes han realizado en medio de gigantescas adversidades, pues ustedes han mantenido durante decenios la formación de nuestros profesionales en los órdenes bilateral y multilateral (Aplausos).

Resulta difícil identificar un sector en las economías nuestras en las que Cuba y el compañero Fidel no hayan incidido para su mejoramiento.  Sin el menor temor a equivocarme les afirmo que nuestros servicios de salud estarían entre los más pobres de no haber sido por la mano generosa de Fidel en momentos decisivos de nuestro desarrollo (Aplausos).  Reconocimos estos aportes cuando en el 2008 otorgamos al compañero Fidel nuestro honor cimero, la Orden de la Comunidad del Caribe, y Fidel ha sido la única personalidad no ciudadana de CARICOM a la que dicha orden ha sido conferida (Aplausos).

Sin dudas, el compañero Fidel fue uno de los gigantes políticos e icónicos de la segunda mitad del siglo XX.  Fidel se suma al grupo de distinguidos hermanos y luchadores por la libertad, entre los que figuran Yasser Arafat y Nelson Mandela, cuya resistencia y decisión representaron fuentes de estímulo para sus pueblos (Aplausos).

Hoy día Cuba llora la pérdida de un gran líder, de un maestro y de un padre, compartimos con ustedes este dolor y vacío, pues nosotros también hemos perdido a un amigo leal y valioso (Aplausos).  Su recuerdo vive en nuestra misión de servir a nuestro pueblo y de construir un mundo en el que reinen la justicia, la imparcialidad y la paz.

Fidel Castro fue un hombre de su tiempo y utilizó las herramientas a su disposición para lidiar con las realidades enfrentadas por Cuba en su lucha contra la injusticia y la opresión.

En cuando a mi persona, he perdido a un amigo y a un excelente maestro.  He aquí un hombre que mostró un interés real en los peculiares desafíos de los pequeños Estados insulares y que nos ayudó, no solo con sus ideas y sus pláticas, sino también con sus hechos (Aplausos).

La Mancomunidad de Dominica en su momento oportuno se cerciorará de que el aporte de Fidel a nuestra isla y a nuestra región y, de hecho, a la humanidad entera, sea inmortalizado en un memorial que sirva de ilustración a las generaciones futuras (Aplausos).

Hermano mío, con todo respeto, descanse usted en paz.

¡Hasta la victoria siempre, Fidel!

¡Vas bien Fidel!

¡Viva la Revolución Cubana! (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

Muchas gracias (Aplausos).