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Tomado de: Granma

El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, valoró de impresionante la manifestación de amor del pueblo de La Habana y de Cuba en «esta noche de victoria de la patria común». «Se desbordó La Habana de amor», dijo. Un amor profesado, de acuerdo con Maduro, por la juventud, las mujeres, los militares, los niños…. El pueblo en general. Un amor fideliano, llamó a aquella congregación multitudinaria.

El mandatario, emocionado, varias veces alzó su voz tarareando como canción el nombre Fidel, mientras el pueblo le seguía y acoplaba en un coro el estribillo: Fidel, Fidel, qué tiene Fidel que los imperialistas no pueden con él. Sentenció con una certeza inquebrantable que no pudieron con Fidel, ni podrán con el pueblo de Cuba, ni con los sueños de esperanza y vida de la Patria Grande.

También expresó que no había mejor forma de decir ¡Hasta pronto, hasta siempre Fidel! que esa unión gigantesca de un pueblo, esa energía histórica representativa de seis décadas de batallas. Refirió que líderes, gobernantes y hombres y mujeres de los cinco continentes se habían dado cita en aquella Plaza para decir en todos los idiomas, Fidel está presente.

Maduro insistió que asistía con una delegación llena de amor y agradecimiento hacia el líder de la Revolución, de quien el Comandante Chávez se consideraba un hijo, de él como de sus ideas y su ejemplo.

Recordó los lazos que unían su nación y la nuestra: «Chávez decía que la señal está marcada, la Revolución Bolivariana es hermana del alma y la historia de la cubana. Así es y será, por designio de los gigantes que la fundaron» (A Venezuela).

«Hemos venido a este lugar sagrado para honrar al eterno joven, al eterno soñador, al eterno rebelde. De la patria de Bolívar y Chávez traigo una voz que leva en sí millones de voces, para decirle con la mayor admiración y gratitud: ¡Misión cumplida, espléndidamente cumplida!», enfatizó.

El mandatario venezolano no dejó de mencionar la ocasión en el 2015, cuando en conversación con Evo Morales y él, Fidel les dijo que los acompañaría hasta los 90 años. Relató que en ese momento, él le había respondido al Comandante en Jefe que no nos podía dejar, a lo que su interlocutor dijo: «Ya yo hice lo que tenía que hacer, ahora les toca a ustedes».

Contundente, inobjetable, ahora nos toca a nosotros, afirmó el jefe de Estado venezolano.

«ÉL sobrecumplió su misión en esta tierra más allá de todas las expectativas, pocas vidas son tan completas, tan luminosas; se va invicto, mejor, se queda invicto entre nosotros, absuelto, absolutamente absuelto por la Patria Grande», agregó.

Asimismo reconoció que Fidel siempre estuvo seguro del valor de su propia conciencia, «lo estuvo con fidelísima convicción para honrar así a su propio nombre. De tal seguridad venía su increíble coraje histórico, su valentía a toda prueba».

Evocando una frase de Víctor Hugo, referida al poder de una idea a la que le llega su tiempo, destacó que Fidel se hizo una idea invencible en su tiempo y que se extendió de generación en generación en la Patria Grande y en toda la humanidad.

Mencionó la larga lista de próceres y momentos que acompañan el nombre y la historia de Fidel: Moncada, Abel, Haydée, Melba, Raúl, Vilma, Juan Almeida, Granma, Frank, Che, Camilo, Sierra Maestra, Girón, las dos declaraciones de La Habana, la Crisis de Octubre, Martí.

Resaltó que cuando se dice Fidel se hace referencia también a la Revolución Bolivariana del siglo XXI, así como a Chávez, su entrañable hijo y discípulo. Nicolás Maduro subrayó la forma en que Fidel había servido a Venezuela como un hijo con la solidaridad que llevó a médicos, deportistas, maestros a sacar al pueblo venezolano de la ignorancia, la violencia, las drogas, la insalubridad.

«Sin el apoyo de Cuba, su ejemplo de lucha y capacidad de solidaridad hubiera sido más duro el camino y más lento el avance de nuestra Revolución», indicó. En su discurso, comentó que Fidel abordó de nuevo el yate Granma —justamente 60 años después de haber zarpado de México, al frente de una expedición libertaria que cambió el rumbo de la historia de Cuba— pero que volverá por todos los caminos, convertido en millones de hombres y mujeres de la Revolución Cubana que marca el tiempo del futuro.

«Cuba tiene marcado un destino, una trayectoria histórica que con el símbolo de la partida de Fidel va a ser renovada.

«Decía Fidel, ahora comprendo que mi destino no era venir al mundo para descansar al final de mi vida. Lo sabemos Comandante, usted no va a descansar, usted pertenece al linaje de los que se quedan velando, usted tiene mucho que hacer en la patria Grande todavía, y seguiremos oyendo tu voz en redoble de conciencia, cuando nos dice el deber de todo revolucionario es hacer la revolución», reflexionó.