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miseriaArthur González

Décadas de propaganda contra el socialismo le han hecho creer al mundo que su economía es un fracaso total y por tanto deben incorporarse al sistema capitalista.

Sobre este objetivo el presidente Barack Obama ha sido enfático en trasladar esa idea a los cubanos y de ahí sus medidas para apoyar a los que establecen pequeños negocios privados de cafeterías, restaurantes, renta de habitaciones, artesanos, arreglos de teléfonos móviles y otros similares.

Sin embargo, Estados Unidos persiste en mantener su guerra económica, comercial y financiera contra la Isla, que ya casi cubre 60 años, como castigo por haber adoptado un sistema socialista en abril de 1961, desafío que los yanquis no le perdonan a la Revolución encabezada por Fidel Castro y por eso los cientos de planes para asesinarlo, unido a los programas de Acción Encubierta de la CIA para impedir el desarrollo económico del país y culpar al socialismo.

A pesar de esa criminal política de aislamiento, Cuba exhibe resultados inigualables en su sistema de Salud gratuito para todos, una educación con acceso libre y sin costos hasta la universidad, más programas de seguridad sociales que no poseen muchos países capitalistas.

La guerra mediática que se ejecuta contra el Revoluciona exagera y miente la realidad, no exenta de dificultades por errores cometidos, pero principalmente por el efecto de las medidas de Bloqueo económico que persigue con saña a muchos que llevan a cabo relaciones contractuales con Cuba, como son las inverosímiles multas multimillonarias impuestas a entidades bancarias que buscan ahogar la economía cubana.

Al terminar el año 2016 el panorama de América Latina, Europa, Asia y África, e incluso de Estados Unidos, con economías para nada socialistas, es bastante desolador.

Uno de los países más grandes de la región es México, con su economía totalmente capitalista y un tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, pero lo que le puede mostrar a la bloqueada y perseguida economía socialista cubana es solo hambre y miseria.

Cifras publicadas a finales del pasado diciembre por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), hablan por sí mismas de la diferencia con la actual situación de la bloqueada Cuba socialista, al asegurar que los niveles de pobreza de los mexicanos se incrementaron entre 2008 y 2014, al pasar de 44,3 por ciento a 46,2 en el 2016, porciento que abarca a 55,3 millones de mexicanos.

Lo que se espera para el 2017 es un aumento de esa pobreza por las amenazas del nuevo presidente de Estados Unidos Donald Trump.

En estos años las empresas privadas mexicanas, muy alejadas de ser socialistas, tuvieron una caída, dejando en vilo a millones de ciudadanos.

Para impregnarle más dramatismo a la economía capitalista mexicana, el gobierno aprobó un alanza en los precios de la gasolina, los que repercuten de inmediato en un aumento de las tarifas de la electricidad y el transporte, sin escapar a los consumidores del alimento básico de los mexicanos, la tortilla, que también deberá subir su costo en no menos de un 20%.

Los países productores de petróleo, que son mínimos en el mundo, abogan por un aumento del precio del crudo, ya que sus economías se afectaron durante los últimos 4 años, pero ahora serán los pueblos quienes se sientan en sus economías privadas la elevación del precio y con ella el acrecimiento de la pobreza.

Solo Cuba con una economía socialista volverá a buscar soluciones paliativas para mantener sus programas sociales, aunque sin dudas su crecimiento será mucho menor al planificado, pero nadie quedará a merced de su suerte porque desde 1959 la unidad y resistencia de su pueblo han hecho invencibles a su Revolución.

y como a todos se les enseñó a leer y a escribir, han podido conocer lo que dice la CIA en sus tantos documentos desclasificados, donde reconocen sin el menor sonrojo:

[…] El principal objetivo de los programas encubiertos de Estados Unidos contra Cuba es completar el aislamiento económico…Estas medidas han sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pueden adoptarse nuevas y eficaces medidas de guerra económica.

[…] Existen aún muchas posibilidades para fortalecer el cerco económico…y es posible imponer sanciones más severas contra los países que comercian con Cuba…

Esa política se mantiene a pesar del restablecimiento de relaciones diplomáticas, las que solo pretenden cambiar el modelo de actuación para derrocar el socialismo e imponer el capitalismo que favorecería a las grandes transnacionales estadounidenses, sumiendo a los actuales trabajadores privados en la misma pobreza que hoy sufren los pueblos latinoamericanos.

Allá los incautos que escuchen cantos de sirena como los expresados por Obama durante su reunión con los llamados “emprendedores” durante su breve estancia en La Habana.

Ante esas promesas todos deben recordar a José Martí cuando sentenció:

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