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Llegada a Santa Clara del avión de JetBlue que inauguró la ruta Cuba-EEUU, después de más de medio siglo. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Tomado de: Cubadebate

La advertencia de una “revisión total” de las políticas hacia Cuba por parte de la nueva administración Trump, pronunciada por el actual secretario de Estado, Rex  Tillerson, sonó como un pitazo de “a viajar ahora”.

En una virtual estampida, el número de viajeros estadounidenses que ingresó a Cuba en enero de 2017 ascendió a 43 mil 200, lo que significa un aumento de 125 por ciento, respecto a igual mes de 2016.

El total de visitantes procedentes de Estados Unidos en el primer mes de este año totalizó 74 mil visitantes, si se añaden los 31 mil cubanoamericanos, cifra que creció 78 por ciento, según cifras oficiales procesadas por el profesor universitario cubano José Luis Perelló.

Los datos del movimiento turístico, confirman los resultados de encuestas y testimonios publicados en Estados Unidos respecto al creciente interés de empresarios y hombres de negocios norteamericanos por explorar las oportunidades que ofrece la isla caribeña.

Lejos de infundir temor o desánimo, la incertidumbre generada por Tillerson durante su proceso de confirmación por el Congreso, empujó a líneas áreas y de cruceros, turoperadores y hoteleros a fortalecer los avances logrados.

La apertura en noviembre pasado de los vuelos regulares de una decena de líneas aéreas norteamericanas facilitó el espectacular crecimiento del flujo de viajeros deseosos de disfrutar los encantos de la vecina isla caribeña.

El negocio turístico en Cuba se confirmó como el más dinámico, con la llegada en enero de este año de 440 mil 600 visitantes, lo que representa un formidable crecimiento de 16,7 por ciento respecto a igual mes de 2016.

Esto a pesar de que el número de viajeros procedentes de Canadá, que sigue siendo el primer emisor de visitantes a la Isla, (con 150 mil en enero de 2017) sufrió una baja de 4,7 por ciento frente a enero de 2016.

Esa ligera reducción se atribuye a varios factores, como la devaluación de dólar canadiense y el aumento de costos de los viajes facturados en dólares estadounidenses.

Estudios y estadísticas hablan

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Desde principios de febrero, se refleja en medios de prensa estadounidenses una tendencia del público y empresarios en reclamo de afianzar la apertura hacia Cuba, según destacó la especialista Harriet Baskas, en un documentado Reporte Especial para CNBC Travel.

“Los estadounidenses inundan La Habana en grandes cantidades y las líneas aéreas se han lanzado a una carrera de posicionamiento, aprovechando la primera verdadera apertura de Washington hacia Cuba”, apuntó.

La renombrada autora de siete exitosos libros sobre viajes dijo que la entrada en operaciones de una oficina de ventas de American Airlines en La Habana es una señal de la decisión de las empresas del sector a no dejar pasar esta oportunidad.

Un enfoque semejante realizó en International Business Times el columnista Seerat Chabba, para quien “la nueva oficina es de gran importancia, debido a las limitaciones de acceso a Internet y al uso de tarjetas de crédito en Cuba, lo que torna difícil para muchas personas hacer reservaciones en línea (online).”

Según informó a Local 10 News, Crhristine Valls, de American Airlines, entre un 15 por ciento y un 20 por ciento de sus clientes se están originando en Cuba, por lo que de este modo se les facilita la emisión de boletos.

Los datos pueden parecer todavía muy modestos, pero a juicio de los empresarios de la Industria de viajes de Estados Unidos justifican las inversiones para consolidar la apertura de negocios con Cuba. Las cifras más recientes sobre el comportamiento del turismo en Cuba respaldan su evaluación.

En 2016, 613 mil personas viajaron de Estados Unidos a Cuba, de ellos 329 mil cubanoamericanos y 284 mil 937 norteamericanos, este último dato representó 74 por ciento de crecimiento respecto al año anterior, y la tendencia se mantiene en 2017.

Los viajeros norteamericanos continúan visitando Cuba, amparados por 12 categorías de permisos aprobadas durante la anterior administración de Barack Obama, pues tienen prohibido llegar propiamente como turistas.

Una encuesta publicada la pasada semana por el diario Miami Herald, dedicada a las oportunidades de negocios y turismo en Cuba, interrogó a una docena de presidentes o máximos ejecutivos de empresas.

Los encuestados respondían a tres preguntas: ¿Ha estado Ud. alguna vez en Cuba? ¿Tiene planeado ir? ¿Por qué SÍ o por qué NO?

Solo 4 de los 12 participantes expresó su desinterés por visitar Cuba, pero uno de ellos, Donna Abood, Directora Gerente de Avison Young, reveló que su empresa tiene planes de expansión en el Caribe, incluso en Cuba.

El 66 por ciento de los interrogados ha viajado a Cuba o mostró interés en visitarla ahora o en un futuro próximo. Asimismo, vieron con interés la posibilidad de establecer intercambios económicos, culturales, económicos y sociales, hacer negocios y entablar amistad con gente de la Isla.

Entre los encuestados, Diego Lowenstein, presidente y Gerente General de Lionstone Development, afirmó que hizo una visita de placer a Cuba y subrayó que seguirá apoyando la apertura comercial y de viajes.

“Personalmente creo que es lo correcto para el avance de ese país y su gente. Nuestra región del sur de la Florida tiene mucho más que ganar que cualquiera otra de Estados Unidos de esta apertura”, aseguró.

A su vez, John Tanzella, presidente y Gerente Ejecutivo de International Gay & Lesbian Travel Association señaló que no ha estado en Cuba, pero subrayó que “muchos turoperadores miembros (de esa entidad) realizan excursiones a la Isla, un destino muy popular, que registra un número creciente de viajes del segmento LGBT. Yo tengo planeado visitarlo en 2017”.

A manera de resumen de su análisis, la escritora Harriet Baskas, citó el enfoque de Janet Moore, presidenta de Distant Horizons, la cual organiza los detalles en cada destino para muchas delegaciones.

Esa lección de “apúrate y espera” ha sido aprendida por miembros de misiones culturales, de negocios, turismo y comercio que van a Cuba desde una gran variedad de ciudades de Estados Unidos, explicó.

Una vez en Cuba, agregó, se dan cuenta de que no es tan fácil y rápido como sería deseable. Mientras no se levante  el embargo (bloqueo) comercial, hacer negocios con Cuba requiere lidiar con un enorme set de regulaciones. Así es que mientras tanto, concluyó, se van forjando relaciones.

A juicio de economistas y empresarios, si el flamante presidente Trump desea cumplir la promesa de crear más empleos para los norteamericanos, la opción está lejos de ser obstaculizar o cerrar los negocios en Cuba.

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