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*Rolando Prudencio B.

Con la altura con la que siempre Cuba ha mantenido su dignidad, hasta contra sus adversarios, acaba de prohibir no de expulsar al servil Secretario de la OEA, Luis Almagro, quien muy suelto de cuerpo tenía previsto hacerse presente en la isla para recibir el premio Oswaldo Payá: “libertad y vida”, junto a Felipe “el Felipillo” Calderón y Mariana Aylwin. Las razones por las que se le ha negado el ingreso al indeseable de Luis Almagro, es por cuanto está alentando “actividades anticubanas” contra el régimen revolucionario de Cuba.

Qué Cuba está en todo su derecho soberano de negar el ingreso a personas que estén alentando actividades subversivas contra el régimen, es una acción plenamente justificada, pero además, que existen motivos de mayor peso que hace a su dignidad, y que es la radical razón para que a un representante del Ministerio de Colonias (como llamará el Che a la OEA), se le ha negado el ingreso éste indeseable personaje.

Es en ese sentido que la motivación moral que Cuba tiene para negar el ingreso a quien es hoy el representante de la Organización de Estados Americanos, es también porque Cuba fue expulsada en1962 y por las imperiales instrucciones de los EE.UU., que hoy no se tendría porque ser complaciente con un comprobado conspirador.

Han pasado 55 años desde aquella degradante y desvergonzada decisión que tomó la OEA y, ¿qué esperaba la OEA? ¿Guante blanco y alfombra roja para recibir a Luis Almagro, quién aparte de ser el máximo representante del organismo que tuvo la osadía de expulsar a Cuba de su seno, está haciendo ahora el “dirty job” -trabajo sucio- para atacar a la revolución cubana y de yapa ser premiado en la propia tierra a la que no cesa de atacar?

Y es que por su inquebrantable internacionalismo Cuba no ha guardado rencor alguno contra ninguna nación hermana de la OEA, es más, su solidaridad ha sido puesta a prueba con sus sostenidas misiones de solidaridad que ha desplegado ya sea con los programa de alfabetización y de atención médica gratuita.

De igual modo con  las víctimas del terremoto de Haití el 2012, o las brigadas médicas enviadas a Sierra Leona para combatir el ébola. Son más de 50 países a los que Cuba ha enviado más de 50.000 voluntarios para ayudar a combatir calamidades.

El gobierno cubano hizo lo que debía hacer con la OEA: ¡Jamás se arrodilló!, para ser admitida en la OEA, como también acaba de prohibirle el ingreso a Almagro, su alcahuete agente proimperialista.

*Rolando Prudencio B. es periodista y abogado cochabambino.

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