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Gabriel Venegas Díaz sabe que ser constituyentista entraña una gran responsabilidad con el futuro de su país. Foto: de la autora

Tomado de: internet@granma.cu

CARACAS, Venezuela.-Inabarcables, im­ponentes como sus paisajes naturales son la inteligencia y los sentimientos de este pueblo. Sin mencionar la humildad que asoma en las miradas, en el talante de la gente batalladora; sin detenernos en el lindísimo modo de hablar, ese en que la palabra ocupa fluidamente todo espacio, sin cancaneos ni incoherencias, para salpicar al interlocutor de cariños y metáforas.

Este juicio ha nacido de muchos días hablando con venezolanos. La nota mayor tal vez sea haber disfrutado este 8 de julio en el Liceo Andrés Bello del Taller Anual, a nivel de Distrito Capital, de la Cátedra Bolívar, Martí, Chávez.

Hija de la Misión Sucre -plan educativo que le nació a la Revolución Bolivariana en el 2003-, dicha Cátedra aúna voluntades diversas que tienen en común el amor patrio. Como es esta una nación que da magníficos oradores, el Taller vio desfilar sobre un escenario a hombres y mujeres de todas las edades, académicos de mucho prestigio, cultores de la tierra y de la palabra, todos enfrascados en defender el alma de Nuestra América, y en abordar la transcendencia de la nueva Asamblea Nacional Constituyente (ANC) que empezará a ser realidad luego de los comicios del próximo 30 de julio.
Como espectador del Taller, por obra del azar, se sentó junto a esta reportera uno de los 545 constituyentistas por los que votará el pueblo para que formen parte de la ANC que llevará adelante los derroteros del país. Su nombre es Gabriel Venegas Díaz, de 35 años de edad, graduado en Actividad Física y Salud. Rato después, en los jardines del Liceo, me explicaba el concepto de «aldea universitaria», estructura de la cual procedían los diversos grupos que confluyeron para hablar de tres grandes hombres.

«Aldea tiene un significado: Ambiente Local de Desarrollo Estudiantil Alternativo. Es resultado de haber trasladado la Universidad a pequeñas localidades. En el país tenemos más de 1 100. Estamos en todos los municipios y estados. Esa fue la territorialización de la enseñanza universitaria que nos obsequió el Comandante Chávez en el afán por saldar una deuda histórica con los humildes».

La misión Sucre -explicó Gabriel- nació como censo que se hizo a la población que no tenía estudios universitarios. Fue el fruto de un llamado hecho por Chávez. En todas las plazas Bolívar fueron censados aquellos que no tenían estudios universitarios, y aquellos profesionales que estaban dispuestos a colaborar para llevar el conocimiento hacia las comunidades. Así comenzó la municipalización.

«Sucre, dijo el entrevistado, significa Sistema Único de Certificación y Registro Estudiantil. El nombre de la misión no solo atendió a las siglas sino que también iba de la mano con el Mariscal Antonio José de Sucre, quien fuera un joven emprendedor y nos lo mató la oligarquía».

La misión detallada por Gabriel cuenta actualmente con una matrícula de casi 180 000 alumnos, cifra distribuida en 21 programas nacionales de formación, y en un trayecto inicial preparatorio. Los egresados logran alcanzar la licenciatura en áreas científicas, de la educación, la administración, la comunicación social, construcción civil, gestión ambiental, informática, Medicina General Integral, entre otros programas.

«Una de las propuestas que tenemos, si entramos a la Constituyente, es que la educación vaya de la mano con las necesidades de la sociedad», aseguró el constituyentista.

—¿Qué papel desempeñan los asesores cubanos en esta misión?

—Son fundamentales.

La respuesta es justa, porque a lo largo de más de 13 años los asesores de la Isla han contribuido al desarrollo de todos los programas nacionales de formación, con lo cual han acompañado a las estructuras de la Misión Sucre en cada uno de los 24 estados del país. Ellos han ayudado en la preparación permanente de los docentes colaboradores (procedentes de distintas instituciones universitarias, educativas y de los servicios en Venezuela, quienes han desempeñado su papel muchas veces de manera voluntaria). Los asesores también han contribuido a la preparación de las estructuras de dirección.

—¿Cómo valoras el hecho de ser un constituyentista?

—El comandante Nicolás Maduro llamó el 1ro. de mayo pasado al poder originario, a una Constituyente, base donde se regula, donde se norma todo el país. Hizo el llamado ante la negación de los opositores al diálogo. Tuvo que convocar al poder originario, con sus nueve líneas de acción.

«La primera es poder garantizar que conquistemos la paz de la República, algo sumamente vital. Vamos a un poder constituyente, vamos a dialogar, y vamos a blindar la Constitución que ya tenemos, esa en la cual los opositores no creyeron y que derogaron en un paro y cuando el golpe del 2002 perpetrado contra el Comandante Chávez.

«Hoy, en su empeño de engañar al pueblo, los opositores nos dicen que queremos acabar con el legado del Comandante Chávez cuando lo que estamos buscando es blindar ese legado, fortalecer una Revolución que tiene un toque único porque nuestro Chávez era ecléctico, muy original».

—¿Estás preocupado por lo que pueda suceder en estos días de antesala a los comicios del 30 de julio?

—Me preocupo, pero al mismo tiempo me ocupo. Sabemos que necesitamos demostrarle al mundo que la mayoría cree todavía en este proceso histórico, y en eso andamos, movilizando al pueblo. La Revolución no ha sido perfecta, está hecha por seres humanos. La fortaleza del comandante Nicolás Maduro es que él no ha negado los errores sino que los ha aceptado.

«Algo hay que tener bien claro: la oposición no cree que el pueblo sea capaz de seguir adelante. Lamentablemente la lucha más dura es a través de los medios de comunicación. Es una guerra que ha calado bastante, y hay sectores hundidos en la confusión. Pero somos muchos los que queremos seguir mejorando la obra».

—Una vez que la Constituyente sea un hecho tendrás una gran responsabilidad con el futuro del país…

—Es una responsabilidad enorme. Desde la Constitución de 1999, la que nació por el esfuerzo del Comandante Chávez, dejaron de existir los representantes. Ahora nuestra democracia es participativa y protagónica. Los que entremos a ese espacio debemos entender que nosotros somos voceros de las comunidades. Yo voy por los estudiantes universitarios, por el sector de las misiones.

«Vamos a participar en todas las propuestas que se hagan para el futuro, por eso es tan necesario que se creen los Comités Constituyentes Populares, donde nosotros no solamente demos a las personas las propuestas que tenemos como banderas, sino que también comprendamos el descontento y las preocupaciones de las gentes.

«Los 545 constituyentistas tenemos que elevar la voz del que está a nuestro lado, a nuestro nivel, y también del que vive en la punta de un cerro y no tiene cómo trasladarse. Nuestro trabajo es impulsar la voluntad de los más humildes, es construir un país mejor».

LAS NUEVE LÍNEAS PROPUESTAS POR MADURO PARA LA ANC

01.-Ganar la paz, aislar a los violentos, reafirmar los valores de la justicia, de la no
impunidad.

  1. Ampliar y perfeccionar el sistema económico venezolano, para dejar dibujado e
    instalado un nuevo sistema económico pospetrolero.
  2. Constitucionalizar todas las Misiones y Grandes Misiones creadas por el
    Comandante Chávez y la Revolución, entre ellas la vivienda, la educación, la salud
    y la cultura.
  3. Potenciar el funcionamiento del sistema de justicia,
    seguridad y protección del pueblo.
  4. Impulsar las nuevas formas de participación.
  5. Impulsar la defensa de la soberanía nacional.
  6. Impulsar la identidad cultural, la nueva espiritualidad del país.
  7. Garantía de futuro para la juventud.
  8. Preocupación por la supervivencia de la vida en el planeta.
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