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Publicado por R. de los Reyes (Colaborador de Auca)

En estos días que nuestro pueblo conmemora por todo lo alto el Día de la Rebeldía Nacional y que el pueblo chavista y bolivariano de Venezuela se prepara para elegir su Asamblea Constituyente, los sabuesos del imperio siguen con sus ladridos y gruñidos, lanzando dentelladas a diestro y siniestro, “sin tino, sin orden, sin discreción ni miramiento”: se han “tirado por la calle del medio”. En la medida que se acerca la “hora de la verdad”, el desespero los desconcierta. Tanto los integrantes de la perrería, como el perrero mayor, están convencido que la Constituyente será un avispero que aguijoneará cada reducto de la oligarquía venezolana y de paso, inclinará el péndulo del movimiento revolucionario en la América Nuestra en favor de los que piensan y luchan por un mundo mejor, con el convencimiento de que ese mundo mejor es posible.

El cachorro que encabeza la OEA, ha dado vueltas como un trompo de un escenario a otro, doblando la cerviz al extremo de casi besar el suelo frente a sus mentores. Se presentó ante el subcomité para el Hemisferio Occidental del Senado de los EEUU y tuvo la desfachatez de plantear que “como los líderes de las Américas no habían sido capaces de enfrentar al gobierno dictatorial de Venezuela, EEUU debía tomar la iniciativa y aplicar sanciones por su cuenta”. Después convocó ilegalmente por enésima vez a los representantes de la OEA para “abordar la situación en Venezuela y la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente” y recibió, por enésima vez, la contundente respuesta de los países de la CARICOM y del ALBA: la situación en Venezuela es un asunto interno que debe ser resulto por los propios venezolanos sin interferencia externa. Este sabueso que se alimenta con la sobra que le “tira” el imperio, ha perdido el raciocinio y de paso la vergüenza (si es que alguna vez la tuvo) y ya ni siquiera intenta cubrir sus enredos, arropándose con la inmundicia de quien siempre fue un inmundo “tracatrán” del imperio. Y mientras trata de llevar a la picota la cabeza de los líderes de la Venezuela bolivariana, desconoce olímpicamente las flagrantes y continuas violaciones por parte del gobierno de los EEUU de la carta de esa misma OEA que él dice presidir y se taponeó los oídos para no escuchar las declaraciones del flamante director de la tenebrosa Agencia Central de Inteligencia de los EEUU, quién reconoció públicamente que “trabaja con los Gobiernos de Colombia y de México para derrocar el Gobierno democráticamente electo de Venezuela”. ¡Habrase visto tamaña canallada! Pero (y siempre hay un pero) los sabuesos del imperio y el propio imperio no han contado con los herederos del discípulo de Simón Bolívar y a menos de 72 horas de la hora de la verdad, el pueblo bolivariano se congregó multitudinariamente en un gran cierre de campaña electoral, como preludio de lo que sucederá el próximo 30 de julio. Se les mojó la pólvora a los enemigos de la Revolución, porque como decía uno de los carteles allí expuestos: “Las ratas del imperio no volverán: la Constituyente si va”.

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