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Por Leticia Martínez Hernández/Cubahora

En la imagen ella corre con sus dos hijos. Con una mano aguanta a la niña, quizás porque es más pequeña y en aquella guardarraya áspera puede caerse y raparse las rodillas. Del otro lado va el niño, vestido con su uniforme escolar, corriendo duro como en las clases de Educación Física. Quieren llegar a tiempo a la Carretera Central porque el armón está a punto de pasar por allí. Una fila de personas lleva horas apostada al borde de la vía y ellos tres tampoco quieren perderse el ínfimo segundo que durará el paso de las cenizas de Fidel.

Hay otra fotografía en la que un hombre, subido a un árbol, levanta el puño y llora. Delante un cartel reza: “Fidel, Cuba agradecida te acompaña”. En ese instante él es Cuba. Y llora. Luego habrá tiempo para levantar el ánimo, para ser optimistas frente a la muerte, pero en ese momento duro en que la urna va de camino a Santiago el alma duele.

También están las instantáneas de las calles vacías de la capital aquel 26 de noviembre, de los muchachos de la Universidad que se reunieron a la sombra del Alma Mater para llorar al Comandante, de las filas interminables que condujeron hasta la Plaza José Martí, de la Carretera Central colmada de gente a toda hora, de las manos enguantadas y seguras que cargaron la urna, de los carteles con mensajes para él, del dolor inconsolable de Dalia, la esposa, y de aquel recado hermoso destinado a ella: “ Gracias Dalia por cuidar a Fidel”.

El tsunami de amor que generó la muerte de Fidel ha sido excepcionalmente encauzado en el texto de fotografías Hasta siempre Fidel, presentado esta semana en la Feria Internacional del Libro de La Habana. En él se compilan más de 500 fotografías de los amargos días que vivió Cuba desde que el General de Ejército Raúl Castro Ruz compareció “con profundo dolor” en la televisión para informar “a nuestro pueblo, a los amigos de nuestra América y del mundo, que hoy 25 de noviembre del 2016,  las 10:29 horas de la noche, falleció el Comandante en Jefe de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz”; hasta el 4 de diciembre cuando sus cenizas, honradas por  millones de cubanos en el camino inverso de aquella legendaria Caravana de la Libertad, fueron depositadas en el corazón de una inmensa piedra de granito que desde entonces lleva clavada una palabra: Fidel.

Fidel

El libro — bello en su diseño — es un tributo al hijo de Birán, pero más allá de eso es la radiografía de un país abatido, de una isla estremecida por la peor noticia del siglo, para la que nunca estuvimos preparados, ni siquiera cuando nos lo anunció en la clausura del VII Congreso del Partido. En esa ocasión dijo: “Pronto deberé cumplir 90 años, nunca se me habría ocurrido tal idea y nunca fue fruto de un esfuerzo, fue capricho del azar. Pronto seré ya como todos los demás. A todos nos llegará nuestro turno”. Finalmente ese momento llegó y el libro Hasta siempre Fidel lo atrapa para el eterno recuerdo.

Manos talentosas armaron esta obra conmovedora: más de cuarenta fotógrafos de toda Cuba que se infiltraron en el dolor y sacaron de allí lo más hermoso; la periodista Rosa Miriam Elizalde que tejió con sumo cuidado las notas que dan sentido al libro; y el diseñador Ernesto Niebla que, según escribió ella en su página de Facebook, “armó el rompecabezas de cada página y defendió la dignidad y belleza de cada imagen”.

En la última fotografía otra madre con su hijo pone flores ante la piedra recién cerrada, como aquella que corrió con los suyos hasta la Carretera Central para decir adiós mientras la urna pasaba. Una perfecta metáfora de ese amor que no morirá, mientras haya niños que corran a su encuentro y le lleven rosas.

  • Fidel Castro Ruz: (Holguín, 13 de agosto de 1926- La Habana, 25 de noviembre de 2016) Líder histórico de la Revolución Cubana. Dirigió personalmete el Asalto al Cuartel Moncada y el proceso revolucionario que comenzó con el desembarco del Granma y aún hoy continúa. A lo largo de los años de ésta ha impulsado y dirigido la lucha del pueblo cubano por la consolidación del proceso revo­lucionario, su avance hacia el Socialismo, la unidad de las fuerzas revolucionarias y de todo el pueblo, las transformaciones económicas y sociales del país, el desarrollo de la educación, la salud, el deporte, la cultura y la ciencia, así como el enfrentamiento de las agresiones externas y la conducción de una activa política exterior de principios.