Etiquetas

, , , , , ,

Hugo-Chávez-940


Siento en mis oídos su voz de trueno, su risa telúrica; recibo otra vez esos abrazos enormes que él sabe dar con toda la carga de humanidad que llevan sus brazos y pecho. Escucho su invitación desafiante y jocosa a jugar bolas criollas. Lo miro una vez más en complicidad revolucionaria y familiar con Fidel. Me estremece como siempre su amor de hijo y su amor de padre. Está ahí, ahora mismo; lo tengo frente a mí; lo siento en su grandeza »