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De Revista Mujeres

La miel es utilizada para endulzar por los seres humanos desde la época Prehistórica. Fue encontrada en excavaciones egipcias con más de 2000 años, existen citas bíblicas a la que se hace referencia y los traslados de cuerpos humanos fallecidos se realizaban sumergidos en miel como conservante debido a su baja concentración de agua, como en el caso de Alejandro Magno.  Consiste en un fluido dulce y viscoso producido por algunos insectos, entre ellos las abejas, a partir del néctar de las flores o de secreciones de partes vivas de plantas.

La participación del hombre en el proceso de explotación de los panales de las colmenas de abejas es conocida como apicultura. Las de la miel vienen determinadas por el tipo de néctar que recogen las abejas, aunque su poder endulzante es superior al de la caña de azúcar. Su producción mundial media  es aproximadamente de 1 200 000 toneladas; los principales países productores y exportadores son China, Argentina, España, siendo la Unión Europea y Estados Unidos sus primeros importadores.

COMPOSICIÓN DE LA MIEL

En 100 gramos hay contenidas 302 calorías y 75,1 gramos de carbohidratos. Una cucharada de miel natural contiene de 9 a 12 gramos de carbohidratos y aproximadamente 64 calorías. Un 40 por ciento del peso total es fructosa y el resto glucosa, siendo por eso más dulce en relación al azúcar de mesa. Posee apenas trazos pequeños de vitaminas y minerales, pero sí contiene varios antioxidantes. Su contenido relativo de glucosa y fructosa puede variar considerablemente, y su índice glucémico tiene un rango variable dentro de lo saludable. Por eso sus azúcares pueden ser absorbidos gradualmente en el torrente sanguíneo. Los alimentos de alto índice glucémico  dan lugar a un rápido aumento de la glucosa en la sangre y se provoca una liberación de insulina en nuestro cuerpo como resultado de una fuerte estimulación del páncreas.

Tiene un18 por ciento de agua. Mientras menos tenga mejor será la calidad de la miel. En su composición existe un  2 por ciento de minerales, vitaminas,  polen y  ciertos aminoácidos. Las vitaminas presentes en la miel son B6, tiamina, niacina, riboflavina, ácido pantoténico. Los minerales incluyen calcio, cobre, hierro, magnesio, azufre, manganeso, fósforo, potasio, sodio y zinc n pequeñas cantidades.

PROPIEDADES PARA LA SALUD

En cantidades moderadas, unos 10 gramos al día, pueden tomarla como endulzante quienes realizan una dieta de adelgazamiento; aporta grandes beneficios para la salud, no supone un gran aumento calórico y es más saludable cuando se compara con el azúcar común. Contiene enzimas capaces de ayudar a la digestión y uno de los hechos nutricionales de la miel más destacados es su valor antioxidante y su acción antibacteriana natural, siendo libre de grasa y colesterol.

Se recomienda el consumo de la miel a temperaturas no superiores a 60°C, pues a mayor temperatura empieza a perder propiedades beneficiosas al volatilizarse algunos de sus elementos benéficos. La miel reduce la proteína C-reactiva un indicador de inflamación y baja los niveles de colesterol “malo” y triglicéridos en sangre, y eleva el colesterol “bueno”. Además, reduce la homocisteína, otro indicador sanguíneo asociado con enfermedades.

TERAPÉUTICA

La miel tiene muchas propiedades terapéuticas. Se puede usar externamente debido a sus propiedades antimicrobianas y antisépticas pues ayuda a cicatrizar y a prevenir infecciones en heridas o quemaduras superficiales. También es utilizada en cosmética como cremas, mascarillas de limpieza facial, tónicos, etc., debido a sus cualidades astringentes y suavizantes. Es usada para el alivio sintomático del resfriado y puede aliviar la tos. Su dulzura y textura de jarabe calmarían el dolor de garganta, pero también influirían su contenido antioxidante y su efecto antimicrobiano. Es altamente perdurable, no caduca y gracias a su alta concentración de carbohidratos, mata a las bacterias por lisis osmótica. Las levaduras transportadas por el aire no pueden prosperar en la miel debido a su baja humedad.

La miel favorece la producción de fosfatos que ayudan a regular el ritmo cardiaco, lo que tiene efectos positivos para el corazón. Es cicatrizante pues las abejas aportan una enzima llamada glucosa oxidasa y cuando es aplicada sobre las heridas esta enzima produce la liberación local de peróxido de hidrógeno.

Se puede usar externamente debido a sus propiedades antimicrobianas y antisépticas; durante la Segunda Guerra Mundial, la miel se utilizaba extensamente para tratar las heridas de la piel. La miel es útil también contra la constipación. Como contiene grandes cantidades de fructosa, ésta llega al intestino grueso sin haber sido digerida. Cuando llega, las bacterias intestinales la empiezan a digerir. Este proceso a su vez atrae agua al intestino, la cual funciona como laxante.  También se emplea en la medicina tradicional.

NO DEBEN CONSUMIRLA

Para niños menores de un año no es recomendable la miel porque existe el peligro de desarrollar  botulismo. Cuando se mezcla con los jugos digestivos no ácidos del niño se crea un ambiente ideal para el crecimiento de las esporas del Clostridium botulinum, productor de toxinas. Son de las pocas bacterias que sobreviven en la miel. Aunque dichas esporas son inofensivas para los adultos debido a su acidez estomacal, el sistema digestivo de los niños pequeños no se halla lo suficientemente desarrollado para destruirlas; por eso esas esporas pueden potencialmente causar botulismo infantil.

A LA HORA DE COMPRARLA

Como ya se mencionó, la composición de la miel depende mucho del ambiente en el cual las abejas cosecharon su néctar. El contenido antioxidante de los diferentes tipos de miel puede variar. Pero, hablando de manera general, las mieles más oscuras son mejores en relación a las variedades más claras.

A LA HORA DE CONSUMIRLA

Quien es saludable y activo, y no tiene necesidad de perder peso, consumir miel no causará ningún daño, e incluso es bastante menos malo para la salud cuando se compara con el azúcar.

Un buen régimen a seguir es consumir una o dos cucharadas de miel en la mañana con fruta, yogur descremado  o cereales integrales. Otra cucharada puede consumirse en la hora de acostarse. A medio camino, uno o dos cucharadas pueden ser ingeridos con meriendas de fruta  o en productos integrales horneados. En general, el porcentaje total de requerimiento calórico proporcionado a partir de azúcares simples no debe superar el 10 por ciento. Por lo tanto, los 180 a 300 calorías al día previsto en relación al consumo de miel es suficiente en personas normales.

LA MIEL Y LA DIABETES MELLITUS

Quienes mantengan estables los valores de sus glicemias pueden tomar miel de abejas como una opción para edulcorar en sustitución del azúcar; pero siempre bajo control de su médico y manteniendo un control estricto de su glicemia. Deben consumirla en pequeñas cantidades y siempre en sustitución de otros carbohidratos. El diabético con glicemias en sangre muy variable, les queda restringida la ingesta de miel a la orientación y decisión de su médico y a las condiciones de su administración.