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Por Pedro Rioseco
Lo más importante de estos 12 años fue recuperar la Patria y la economía para ponerla al servicio de los humildes y darle poder a los trabajadores, campesinos e indígenas, afirmó el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera.

 

Es una nueva época, subrayó en declaraciones exclusivas a Prensa Latina el político e intelectual que ha acompañado al presidente Evo Morales desde el inicio del proceso de cambio el 2006, y en los sucesivos triunfos en las urnas por el respaldo popular.

Al pedirle una síntesis de lo avanzado en estos 12 años, García Linera lo separó en tres aspectos globales como el económico, lo político y la recuperación de la soberanía, lo cual consideró como el logro más importante.

Los marginados y excluidos durante siglos son ahora el poder en Bolivia, dijo y precisó que indígenas, campesinos, obreros, mujeres, que a lo largo de siglos de gobiernos nacionalistas, liberales, dictaduras, siempre eran sujetos sin poder, palabra, ni peso, hoy son el poder, la palabra y el peso dominante.

En lo económico, destacó García Linera la reducción de la pobreza. Éramos un país junto con Haití de los más pobres en el continente. Hoy no, afirmó y reveló que en estos 12 años casi el 25 por ciento de la población ha pasado de la clase extremadamente pobre a un sector de clase media en consumo.

Si antes el 38 o 39 por ciento de los bolivianos eran extremadamente pobres, puntualizó, hoy esa extrema pobreza llega a un 17 por ciento, y ese es un elemento muy importante para nuestro país.

Un segundo elemento, explicó, es que hemos tenido un proceso de crecimiento sostenido, y pese a las fluctuaciones de los mercados internacionales Bolivia ha mantenido un promedio de crecimiento anual de cinco por ciento en estos 12 años.

Este crecimiento se ha visto ligeramente afectado por la crisis mundial de la caída del precio de las materias primas, en especial del petróleo, y hemos retrocedido de un cinco a un 4,2 por ciento de crecimiento, pero estamos por encima de otros países hermanos, como el caso de Chile, comentó.

Economistas han utilizado a Chile como modelo de economía más pujante de libre mercado, señaló García Linera para agregar que Bolivia ha duplicado el crecimiento del país vecino en los últimos años.

El Producto Interno Bruto (PIB) boliviano que era de nueve mil millones de dólares hace 12 años hoy llega a 37 mil millones de dólares, junto con la recuperación del control del Estado en áreas estratégicas de la economía, no de la totalidad pues no es nuestro interés, señaló.

Esta recuperación de áreas estratégicas, agregó, permitió la distribución de la riqueza con los pobres, el crecimiento de la economía, el potenciamiento del mercado interno, y pasamos ahora a una nueva etapa, el gran reto en la siguiente década, que es la industrialización.

Siempre fuimos un país que producía mucha materia prima pero todo lo vendía afuera, y en los últimos años, destacó, hemos comenzado a convertir estas materias primas en productos elaborados y estamos entrando a lo que era un sueño para los bolivianos, industrializar el país.

En lo político, recalcó, tenemos el primer presidente indígena,y mujeres y hombres trabajadores del campo, indígenas aymaras, quechuas, guaraníes hoy son ministros, senadores, diputados, gobernadores, alcaldes, y este elemento ha permitido superar la ‘colonialidad’.

Si bien somos una república independiente hace 190 años, reconoció, internamente se mantenía un colonialismo en el que los blancos mandaban y los indígenas eran dominados mientras hoy mandan los indígenas, los campesinos, los trabajadores.

Igualmente, subrayó, en lo político la fuerza estatal de los sindicatos, de las organizaciones sociales, obreras, urbanas, campesinas, indígenas, es la estructura del poder, y estoy muy orgulloso de este empoderamiento de los sectores laborales organizados.

Hoy, aclaró, si quiere saber cuáles serán las decisiones del gobierno los siguientes meses, que tipo de decreto va a aprobar, ya no hay que ir a la embajada de Estados Unidos a preguntar qué va a pasar en Bolivia, sino hay que ir a las organizaciones sociales, de trabajadores y mujeres.

Éramos, reveló, un país donde en el Palacio Presidencial había una oficina de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, en el Banco Central había un piso del Fondo Monetario Internacional y para aterrizar en el trópico del país había que pedir permiso a esa embajada.

Si quería saber quiénes iban a ser los comandantes de la Policía, del Ejército o de la Fuerza Aérea, había que preguntar a la embajada norteamericana, y agregó, si alguien quería ser candidato a diputado o ministro, tenía que ir vestido de vaquero a sus fiestas.

Esa intromisión tan grosera, tan vergonzosa, de una embajada en la vida interna de un país acabó, y recalcó García Linera que expulsamos al embajador norteamericano, sacamos del país a la DEA, recuperamos la soberanía de nuestros aeropuertos, de nuestra política y economía.

Recuperamos, enfatizó, la soberanía y dignidad de un país que decide su destino, y con esa soberanía buscamos la articulación de la Patria Grande donde latinoamericanos y caribeños, construyamos nuestro destino compartido, sin intromisión de potencias al norte del Río Bravo.