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 (PL) El vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, reconoció hoy la ayuda que brinda Cuba a este país y a Latinoamérica, e instó a fortalecer las relaciones económicas con la Isla caribeña.

 

‘Hay una injusticia continental con Cuba porque, sin pedir nada, cada vez que cualquier país de América Latina ha necesitado algo de lo que tiene: salud, educación, Cuba lo ha dado’, afirmó el vicepresidente en declaraciones exclusivas a Prensa Latina.

Sin embargo, dijo, ‘los países latinoamericanos no han dado en la misma proporción, no han creado vínculos en la misma proporción con el pueblo cubano, y eso tiene que ser revertido’.

‘Nos damos cuenta en el caso de Bolivia, nuestros vínculos comerciales son aún muy pequeños. Nosotros necesitamos médicos, Cuba nos está formando médicos, ¿y qué damos a Cuba?, un intercambio en software, comprar una cosa por aquí otra por allá, pero muy pequeño’, enfatizó.

Al respecto significó que el presidente, Evo Morales, ha instruido al embajador a equilibrar e intensificar los flujos laborales, comerciales, productivos, de justa igualdad y retribución, y lo mismo tiene que hacer el resto de los países de América Latina, remarcó.

En verdad ese es el futuro -insistió-, si no hacemos eso cualquier experiencia de lucha que habrá a nivel continental siempre va a ser asfixiada y aislada porque no basta mostrar una relación de hermandad y amistad, también tiene que haber materialización.

A su juicio ese es el gran déficit del proceso de integración latinoamericano de los últimos 15 años.

‘Avanzamos muy bien en reuniones, en entendimiento entre presidentes, entre organizaciones sociales, pero a la hora de la economía, muy lentamente, es lo que más cuesta, pero además es lo decisivo’, subrayó.

En su opinión, organizaciones regionales como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), el siguiente paso que tendrían que dar en una nueva oleada de integración continental es entrar al tema económico, comenzar con temas financieros, comerciales, productivos.

En el momento en que hagamos eso, aseguró, la posibilidad de una nueva contraofensiva imperial va a ser mucho más débil en sus efectos que lo que ahora sucede, porque lo que construimos con integración continental fue más político-ideológica, pero no fue económica y frente a eso el embate imperial ha tenido mayores oportunidades y le ha sido más fácil, acotó.

En contrapartida, refirió que, si además de la integración político-ideológica -que es la primera y fundamental- se enfatizara en la económica, ‘ahí le garantizo que la fuerza del ataque imperial hubiera sido contenida y limitada de mejor manera que lo hemos hecho ahora; es la gran lección. Estamos aprendiendo con la historia’, sentenció.

‘Hoy la gran tarea de nuestro país y de los gobiernos progresistas en América Latina es rápidamente convertir la hermandad política de nuestros líderes y de nuestros gobiernos en hermandad económica y productiva. Ahí sí habremos dado un salto cualitativo que nos colocará en otra dimensión de la fase del combate continental’, aseveró.