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(Pensando Américas, con información de Prensa Latina)

Los sectores dominantes utilizan a Perú como plataforma y punta de lanza de Estados Unidos y su nuevaofensiva neoliberal en América Latina, denunciaron los expositores peruanos en el Foro de la Cumbre de los Pueblos.

La plenaria central del evento paralelo a la VIII Cumbre de las Américas se inauguró con gran entusiasmo y trató sobre geopolítica, poder corporativo y movimientos sociales, con participación de representantes de Bolivia, Cuba y Venezuela, las delegaciones más numerosas, y de otras naciones de la región.

La presentación del foro, realizado en el amplio auditorio de la Federación de Trabajadores de la Construcción y fue inaugurada por Ricardo Juárez, dirigente de la Federación de Trabajadores Mineros y Metalúrgicos, quien dio la bienvenida a los asistentes.

El parlamentario Manuel Dammert, del progresista Movimiento Nuevo Perú, calificó como lacayo de Estados Unidos al recientemente cesado ‘por corrupto’ de la presidencia de su país, Pedro Pablo Kuczysnki.

En la primera parte del foro, que analizó lo que se juega en Perú para la región, manifestó también su solidaridad con Venezuela agredida y bloqueada, con Cuba revolucionaria, con el expresidente Lula de Brasil, víctima de la manipulación de la justicia, y con el mandatario boliviano Evo Morales, menciones que desataron jubilosos aplausos.

El primer expositor, Alberto Adrianzén, sociólogo y dirigente del bloque progresista Juntos por el Perú, señaló que el gobierno peruano y los partidos tradicionales son los más hostiles a Venezuela y su proceso bolivariano.

Solo así se puede entender, dijo, que provocadores de la oposición venezolana hayan increpado a un legislador progresista en el palacio legislativo, sin que la mayoría neoliberal que controla el parlamento hiciera nada ante la ofensa al Congreso.

Añadió que Kuczynski actuó como un operador de los intereses de Washington y de la contraofensiva neoliberal, al excluir unilateral e ilegalmente a Venezuela de la Cumbre de las Américas, un foro cuyas decisiones de asistencia y otras tienen como fundamento las consultas y el consenso.

El sindicalista Juan José Gorriti se refirió a los problemas de la derecha en el manejo del país bajo el régimen neoliberal y planteó la interrogante de si Perú vive una crisis política de gobierno o una del modelo capitalista impuesto.

Gorriti señaló el carácter corrupto de ese modelo y su rasgo esencial de expoliador de trabajadores y recursos con el fin de generar grandes utilidades para unos pocos, y saqueador de recursos mediante actividades extractivas para la exportación.

El economista y secretario general de Juntos por el Perú, Gonzalo García, enfocó el tema de la democracia y la corrupción que comparten gobernantes y empresarios, al amparo de la Constitución neoliberal de 1993 como contexto de la VIII Cumbre oficial.

Hizo una didáctica reseña de la política desnacionalizadora y privatizadora, con fuerte corrupción y violación de los derechos humanos, del gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000), en el que el Estado recibió casi siete mil millones de dólares de cuyo destino nada se sabe.

Definió el neoliberalismo impuesto por ese régimen e intocado desde entonces, como un modo de apropiarse del trabajo ajeno, es decir de la plusvalía colectiva, sometiendo al país a la corrupción.

Núñez planteó la necesidad de reemplazar esa política por un nuevo modelo productivo basado en la apropiación del fruto del trabajo de los peruanos.

La experta Angélica Motta habló sobre los proyectos neoconservadores como los fundamentalismos religiosos y su incursión en la política con banderas retrógradas como sus campañas contra la igualdad de género y contra la protección de los derechos de las mujeres y la diversidad.

Pretenden, explicó, excluir, discriminar y desproteger a quienes no se ubican en su esquema de que lo natural y único son los conceptos de hombre y mujer, con aptitudes y roles diferenciados, como base de la familia, y que fuera de ello solo hay anomalías y hasta patologías.

La sindicalista y feminista Ibis Fernández denunció la violencia de género que alcanza niveles alarmantes de feminicidios en Perú y el neoliberalismo generador de desigualdad y autoritarismo no solo económicos sino también sociales y culturales, que afectan a la democracia.

En ese contexto, señaló que en Perú las mujeres ganan, como promedio, 30 por ciento menos que los varones y aseveró que la lucha de las mujeres, en una sociedad de ese tipo, es de clase y de género, de combate al machismo.