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Escrito por José Ramón Rodríguez Ruiz

Para destruir un sistema político y derrotar un proyecto social adverso, el imperialismo utiliza, como parte de la Guerra No Convencional (GNC), a personas con ideologías compatibles con ese fin. A veces esa ideología es fácilmente exportable a una mente con poca cultura política o leve firmeza ideológica; otras basta que no haya decoro para que la ideología del capitalismo pueda ser trasladada a un individuo con la facilidad de una transacción financiera y precisamente mediante estas.

 

Una poderosa maquinaria mediática, receptora de transacciones financieras jugosas, ha intentado por años hacer creer que en Cuba existe una oposición política real y que reiteradamente es “reprimida” y “censurada” por el “régimen cubano”.

A esos grupúsculos mercenarios, el gobierno de EE.UU. los ha calificado como representantes de la “sociedad civil cubana” y ha declarado abiertamente sus intenciones de apoyar sus reclamos de “democracia” y “derechos humanos”, como parte de su política hacia la isla, aun después del 17 de diciembre de 2014.

En el texto del mensaje “un nuevo rumbo para Cuba”, publicado en el sitio web de la Casa Blanca ese propio día, se señala: “La promoción de la democracia apoya a los derechos humanos universales al empoderar a la sociedad civil y el derecho de las personas de hablar libremente, reunirse y asociarse de manera pacífica y al apoyar la capacidad de la gente para determinar su futuro de forma libre. Los esfuerzos de EE.UU. se enfocan en promocionar la independencia de los cubanos para que no tengan que depender del estado cubano. […] La administración continuará implementando programas de EE.UU. enfocados en promover el cambio positivo en Cuba, y fomentará reformas en nuestro compromiso de alto nivel con los funcionarios cubanos”.

Una bandada de ONG,1 Fundaciones “sin fines de lucro” (pero con el lucro como fin) y Programas de agencias gubernamentales, han intentado, por años, “preparar el ambiente” para que una situación de inestabilidad interna en la Isla posibilite el derrocamiento del Gobierno revolucionario, un principio de la GNC que permanece asentado de forma textual, en cuanto nuevo manual se publica sobre el tema: “debe haber una chispa que genere la insurrección; […] un evento catalizador que incendie el apoyo popular al poder gobernante y un liderazgo insurgente dinámico que pueda explotar la situación”.2

Como resultado de la ruta de la GNC existen hoy en Cuba personas aspirando a reconocimiento como supuestos líderes de una mal llamada “disidencia interna”. Las recompensas, en una de sus variantes, llegan en forma de premios, tales como el Sajarov, del Parlamento Europeo, dedicado a reconocer la “libertad de conciencia” y cuya tarifa asciende a 50 mil euros; o como el Václav Havel, para la “disidencia creativa”, que otorga la organización Human Rights Foundation, del cual también han sido acreedores cubanos mercenarios y cuyo estímulo metálico es de 350 mil coronas noruegas (aproximadamente 45 400 dólares).2 Otros “blogueros” o “periodistas independientes”, de esos que han pasado cursitos en la SINA,4 también han sido premiados por sus aportes a la “libertad de expresión”, y acumulan cifras exorbitantemente superiores.5

Pero esta es solo una de las vías del financiamiento que reciben los intentos de oposición política en Cuba. Sus verdaderas historias y subterfugios, obran en un vasto caudal de evidencias6 que apoyan nuestra denuncia con este artículo: Esta “disidencia” no es más que el intento de concretar una “fuerza sustituta”, un “liderazgo insurgente”, a los cuales delegar la tarea de intentar derrotar a la Revolución, mediante la subversión política, a través del camino de la GNC.

La incapacidad de convocatoria de estos grupos, intentan suplirla con el empleo de las redes sociales y otras facilidades de Internet, utilizando la conectividad y el acceso a “los medios” que les aseguran sus inversores. Es así como un tumulto dominical, con más ruido que discursos y más cámaras que gente, se pretende “subir” a la web como una marcha de protesta; o una acción de provocación política se pretende un “performance” artístico cuya repercusión, imagino que para vergüenza de sus promotores, no se sustenta tanto en la calidad de la acción creativa, como en sus fines subversivos y en su utilidad para los objetivos de quienes pretenden sembrar el caos en Cuba.

Detrás de todas estas acciones y otras, es observable una metodología harto ensayada durante la última década, en todos los escenarios donde el imperialismo ha promovido “cambios de régimen” sin tener que desembarcar sus “marines”.

En la pretendida “oposición política” cubana, se observan las influencias de los métodos de “lucha no violenta” al estilo Gene Sharp; la utilización o descontextualización de símbolos; la desobediencia civil; el disfraz de reclamos democráticos y pugnas por derechos humanos y libertad de expresión, discursos que no cambian, aunque las nóminas reflejen nombres distintos y el protagonismo cambie de dueño, en ese permanente esfuerzo por recibir las atenciones de sus patrocinadores.

Este nuevo paso del camino de la GNC, concluye con una noticia de última hora: un mercenario integrante de la nómina imperial en Cuba y vinculado con la FNCA,7 acaba de recibir la “Medalla de la Libertad Truman-Reagan” que se entrega por “la Fundación en Memoria de las Víctimas del Comunismo a individuos e instituciones que han demostrado un compromiso a lo largo de su vida con la libertad, la democracia y la oposición al comunismo y otras formas de tiranía”.8

La referida Fundación tiene su sede en Washington DC, su presidente de honor es George W. Bush (el hijo, ¿recuerdan? Aquel de los “60 o más oscuros rincones”) y ha entregado premios similares a Ileana Ross-Lehtinen; a instituciones como la NED9 y a corporaciones como Lockheed Martin. La primera es la tristemente célebre “loba feroz”; la segunda es una organización que eroga millones en “apoyo a la democracia” en Cuba y otras partes del mundo, y la tercera, produce aviones, bombas, cohetes, que han caído por miles en Iraq, Afganistán y Libia, por solo citar ejemplos recientes.

Nada, que construir una oposición política no ha demostrado ser una tarea fácil, mucho menos en un país unido en Revolución, a pesar de ingentes esfuerzos no convencionales. Pero algo si nos va quedando claro para cuando escuchemos hablar de “la disidencia” o “la sociedad civil” cubanas en los medios de comunicación al servicio de las campañas contra nuestro país: en este camino de la GNC contra Cuba, el diablo los junta y el dinero manda.

 

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