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La primera parte razonaba sobre cómo detrás de cada acto electoral que ha sacado del poder a gobiernos de izquierda en América Latina, hay un proceso llamado por algunos “restauración conservadora”, generalmente por “vías pacíficas”; aunque no se excluye el uso de la fuerza o la judicialización de la política —que poco tiene de pacífico—. La derecha en América Latina ha aplicado, cuando ha sido necesario, el boicot económico; mecanismos de penetración a través de la supuesta lucha contra la producción de drogas, la corrupción, o en favor de la conservación del medio ambiente, la protección de los derechos humanos y la democracia. Han estimulado los conflictos regionales hacia el interior de cada país o en su relación con las naciones vecinas, además de aplicar uno de los más importantes ingredientes de este coctel: el uso de los medios de comunicación masivos y más recientemente de las redes sociales.

Muchos analistas ven como una especie de fin de ciclo progresista y un nuevo ciclo conservador, o la recurrente sucesión de unos y otros.

ALTERNANCIA DE GOBIERNOS DE IZQUIERDA Y DERECHA

Sobre la alternancia o no de gobiernos de izquierda y derecha en América Latina, el cantautor cubano Silvio Rodríguez, referente para las luchas sociales en la región en las últimas décadas, opina: “La experiencia de mi vida, de una vida de 71 años, lo que muestra es eso, a lo mejor estoy equivocado; pero cada cual en su vida —que es un fragmento de toda la existencia—; pero de acuerdo con lo que he visto que ha sucedido y lo que he visto yo en la vida práctica que ha sucedido en la realidad, a mí me parece que es pendular y quizás sea pendular porque la dialéctica quizás no es tan circular como parece, sino que debe ser una elíptica más estrecha. No sé, yo creo que es un fenómeno hasta físico, lo que estoy planteando, pero eso se lo dejo ahí a los especialistas”.

Uno de los más indicados especialistas para analizar esta alternancia en el poder en América Latina entre la izquierda y la derecha es el propio Ignacio Ramonet: “Podemos explicarlo de varias maneras, primera porque la vida política tiene ciclos, es como la vida económica, tiene ciclos, y estos ciclos en América Latina en particular están muy ligados a la evolución económica. La estructura económica de América Latina sigue siendo colonial, no ha habido cambios desde ese punto de vista a pesar de dos siglos de independencia.

”Los países de América Latina, salvo alguna que otra excepción menor, son exportadores de materias primas y por consiguiente dependen del precio de las materias primas, no lo determinan ellos. Lo determina el mercado internacional, cuyo centro se sitúa fuera de América Latina. Son exportadores de petróleo, exportadores de gas, productos mineros, productos de la agricultura, todo lo que es el sector primario. Cuando los precios de los productos del sector primario estaban muy altos, eso coincidió con la victoria de los países de los gobiernos progresistas.

”El decenio que acabamos de pasar se ha caracterizado por el derrumbe de los precios. Eso tiene que ver con China que es el principal consumidor hoy día, no los Estados Unidos, como era en los años 80, 70, 60, hoy es China quien determina y China ha decidido desarrollar su mercado interior, luego ya no importa tanto porque ya no le preocupa tanto exportar, quiere desarrollar su mercado interior. Entonces, todo eso ha tenido que ver con los precios de las materias primas. Este periodo en que las materias primas estaban con precios bajos, eso ha provocado una crisis porque los estados progresistas que son estados de justicia social, lo que pueden hacer es distribuir los recursos del país. Cuanto más caro venden sus productos primarios, más dinero tienen y más pueden distribuir, cuando los productos primarios están baratos, no tienen recursos y no pueden distribuir, y entonces la gente, los electores en particular, los sancionan. Eso es lo que está pasando globalmente.

”Esto nos lleva a una consideración política: ¿cómo es posible, por ejemplo, que gobiernos que se han caracterizado —el gobierno de Evo, el gobierno de Correa, el gobierno de Lula, el de Cristina— por una mayor distribución, que han repartido millones y millones de recursos en términos monetarios, que han creado empleos, han distribuido viviendas, han creado redes de educación, han suprimido el analfabetismo, como en Bolivia; ¿cómo es posible que esos países que sencillamente han destruido cantidad de pobreza y han hecho salir de la pobreza a millones y millones de personas —en Brasil 40 millones, en Bolivia quizás 4 millones—, cómo es posible que todos esos pobres que han salido de la pobreza gracias a gobiernos progresistas, no le devuelvan el voto, no le sean agradecidos a los gobiernos que los han sacado de la pobreza? Ese es el problema político que está planteado hoy.

”Entonces, evidentemente, esto necesita una reflexión, porque si un gobierno de izquierda hace salir a capas sociales de la pobreza para hacerlos entrar en la clase media, y cuando esa gente es clase media ya no vota por el gobierno progresista, entonces, la función de los gobiernos progresistas es de cavar su propia tumba, porque están dándole electores a sus adversarios y eso es lo que está pasando.


El destacado analista Ignacio Ramonet es una voz clave para comprender el contexto sociopolítico latinoamericano. (Foto: Tomada de Cubadebate)

”Curiosamente, gobiernos que objetivamente todo el mundo considera que han gobernado muy bien, como por ejemplo el gobierno de Rafael Correa en Ecuador, donde se ha producido en un decenio una transformación radical de la sociedad, de las infraestructuras, de la economía, de la ética ciudadana; o en Bolivia, donde Evo ha tenido un éxito económico que todo el mundo le reconoce, una transformación social, tengan dificultades desde el punto de vista político. Evo Morales perdió el referéndum, el sucesor de Correa, Lenin Moreno estuvo a punto de no pasar, Correa perdió las elecciones municipales de hace dos años. Entonces la cuestión está planteada, hay algo que falla desde el punto de vista político, no solo desde el punto de vista de la infraestructura económica.

”Y si seguimos pensando probablemente es que estos gobiernos, ellos mismos no han pensado suficientemente en su rol transformador de la sociedad, o sea, que tienen el mismo discurso hoy 10 años después que cuando ganaron las primeras elecciones que les llevó al poder; pero la sociedad ya no es la misma, porque ellos mismos han transformado la sociedad.

”Ahora es una sociedad donde las clases medias son muy importantes, y antes no había clases medias, en Bolivia no había clase media, no existía. Clase media en América Latina existe en Argentina, en Uruguay, un poco en Chile, son clases contrastadas, dominantes y dominados; pero ahora aparece una capa social, creadas por estos propios gobiernos de izquierda. Entonces, se necesita reflexionar políticamente, se necesita teoría política para saber cómo dirigirse a estos nuevos ciudadanos latinoamericanos que ya tienen muchas de las necesidades básicas satisfechas: ya tienen escuelas, ya tienen salud, ya tienen carreteras, ya tienen vivienda, ya tienen empleo, es decir ya son poseedores, ya tienen una nevera, ya tienen un coche a veces, sus hijos van a la universidad. Ya ellos mismos no se califican como pobres y cuando el gobierno habla hacia los pobres no les habla a ellos, no les está hablando a ellos. Y no tienen por qué ser agradecidos, repito esto que es muy importante, el agradecimiento no funciona como, digamos, dimensión política, la gente piensa en sus intereses, y entonces se inscribe en la historia. Entonces, no se le puede estar hablando al pueblo únicamente del pasado, no se le puede decir mira todo lo que he hecho por ti, vota por mí porque mira todo lo que hecho por ti. No, porque la gente considera que ese es el trabajo del gobernante, el trabajo elemental del gobernante es dar escuelas, salud y sobre todo las clases más humildes, las clases trabajadoras que han votado a ese gobierno para que haga esa política.

”Entonces, evidentemente, ¿qué tipo de proyecto se le presenta ahora a esta nueva sociedad, es solo de continuidad o hay cosas nuevas? ¿Se puede vivir durante 40 años gobernando simplemente por lo que se hizo en un momento? Ese es el tema. Claro, muchos partidos que tuvieron, conocieron estas victorias electorales, están apegados a esa victoria, no quieren cambiar su discurso y es normal. Pero cuando estudiamos, por ejemplo, dónde los gobiernos se quedaron más tiempo gobernando, por ejemplo en los países nórdicos europeos, gobernados por la socialdemocracia, vemos que la socialdemocracia se fue adaptando a su electorado y, claro, fue cambiando. Entonces, eso merece reflexión. No siempre ha sido positivo eso, porque la prueba es que hoy en los países donde más extrema derecha hay, donde más xenofobia hay, es en los países nórdicos de Europa, donde la extrema derecha está muy presente, y donde la socialdemocracia se ha edulcorado completamente. Pero, en fin, esa es una temática capital que se plantea hoy día, lo que significa que ya no se puede hacer el mismo discurso, no se van a ganar las elecciones con el discurso idéntico a cuando se ganó hace 10 años”.

Por su parte Atilio Borón considera que “todos los procesos de cambio son procesos inconclusos, siempre tienen nuevas tareas, porque tú mejoras la condición de vida de sectores en la población y obviamente quieren más, es decir, ahí en una aldea donde no había nada, pusiste una salita médica; pero 10 años después lo que quiere la gente es que haya un tomógrafo computado ahí, ¿verdad? Y tiene razón la gente al pedir esto, ¿verdad? Pero, claro, el gobierno se encuentra con dificultades de ir dando satisfacción a esas demandas”.

Para el historiador y director de la Biblioteca Nacional de Cuba, el Dr. Eduardo Torres Cuevas “…en los próximos años ganarán las fuerzas populares, en tanto sean capaces de desarrollar políticas inteligentes, porque la derecha sí trabaja, estudia, y ejecuta proyectos inteligentes contra los pueblos… Subestimar al enemigo nunca tuvo ninguna posibilidad de éxito, y lo que nosotros tenemos que hacer cada vez más es estudiar las estrategias de una derecha que está empleando todos estos recursos jurídicos, militares, comunicacionales, todos los recursos; recursos millonarios, como no los tuvo ninguna burguesía anterior en la consolidación de un capitalismo que cada vez deshumaniza más al hombre… Ellos están en una política, nosotros en otra; pero debemos reconocer que tenemos que pensar inteligentemente para lograr derrotar a una derecha que no es precisamente una derecha a la que le falten proyectos e inteligencia”.

Consciente de su capacidad de ir a la médula de los asuntos sobre los que reflexiona y de hacerlo con una belleza única, también le pregunté al Dr. Eusebio Leal Splengler, historiador de La Habana, sobre la realidad actual de América Latina y el ascenso al poder de gobiernos de derecha en algunos países:

“Esto viene de atrás, hay que estudiar la historia para comprender las causas y las razones de la consecución de la unidad y de las razones de la división. Nadie puede, no es posible triunfar sin lograr una unidad, es esencial dentro de un país o fuera, esa unidad mínima, ese proyecto, esa punta de lanza que abre el camino a las grandes multitudes, solamente se puede lograr a partir de la unidad.

”América ha estado enferma de un sectarismo político impensado, ha estado siempre enfrentada a unas corrientes interiores que vienen desde su pasado republicano, donde al parecer casi siempre quedó intacto el trono y el altar con otra forma. Fue necesario revolucionar y esa revolución no era solo el acto militar de alcanzar la independencia del despotismo colonial, no fue eso, fue un acto emancipador, y Fidel afirmó categóricamente que las revoluciones solo podían ser hijas de la cultura, si no son hijas de la cultura no nacen, no cristalizan, no fructifican; hay alborotos, hay estallidos apasionados, hay revoluciones aparentes; pero las revoluciones profundas son las que cambian la estructura de la sociedad, cambian la posesión de lo principal que es la tierra, sobre la cual nos apoyamos, y una vez que eso ha ocurrido, toda la poderosa infraestructura levantada sobre ella se derrumba automáticamente y empieza el momento de la creación”.

Desde la visión histórica de Eusebio Leal, regresamos a Rafael Correa en un reciente artículo en el que analizó estos temas, ya después de haber vivido las contradicciones hacia el interior de su movimiento Alianza País:

A escasos días de decisivas elecciones presidenciales en Venezuela, es allí donde se hace más evidente el eufemismo “golpes suaves” para catalogar la manera en que la derecha se ha articulado para revertir procesos de amplio beneficio social y socavar la unidad latinoamericana que ha esperado 200 años por concretarse y nunca ha estado tan cerca. Pero más allá de la pertinencia del término “restauración conservadora”, lo que está en juego es el proyecto de vida de millones de personas que solo ahora han visto la luz en un continente megadiverso, pletórico en recursos naturales y con muchas ilusiones a cuestas. Verdaderos desafíos, mucho más allá de la pertinencia o no de un término.