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Secretario de Estado y la OEA, esto es lo que hace la juventud en Cuba, expresarse como continuidad de su Revolución. Foto: Razones de Cuba y Embajada de EE. UU. en Uruguay

Vuelve Estados Unidos a pronunciarse con acentuado injerencismo sobre los países que componen la franja que Martí denominara Nuestra América. Esta vez fue el debut, en ese teatro de operaciones que es la OEA, de Mike Pompeo, secretario de Estado de la nación en que más personas creen en la existencia de ángeles, como se cuenta en la serie local The Newsroom.

Aprovechando la ocasión en Wa­shington, donde sesiona la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Pompeo tejió el mismo discurso de hace 195 años y con los mismos hilos de dominación continental, plasmados el 2 de diciembre de 1823 en la conocida doctrina Monroe, sintetizada en la frase América para los americanos. Así tendió la telaraña de insultos y mentiras sobre Venezuela, Nicaragua y Cuba.

Como quien va sin explicación de una pirueta a otra, arremetió contra la Isla, que hizo una Revolución socialista a 90 millas del imperio, ese donde los niños mueren a balazos porque las armas patrocinan al gobierno, desde los momentos de la campaña presidencial.

Resulta alarmante que Pompeo diga: «los jóvenes cubanos nacidos bajo una dictadura no están interesados en vagos lemas revolucionarios. Exigen oportunidades educativas libres de restricciones políticas o de la represión de un régimen totalitario».

Y agregó: «Quieren lo que quieren los jóvenes de todo el mundo: oportunidades para usar sus talentos, hacer escuchar su voz, alcanzar su potencial y construir un futuro brillante para ellos mismos. Como sociedades democráticas, debemos apoyar a los jóvenes de Cuba y de otras partes del hemisferio en sus esperanzas de cambio».

Pompeo miente conscientemente, porque sabe que el Estado cubano garantiza educación a sus hijos hasta la Universidad sin cobrar un centavo, mientras los jóvenes estadounidenses no saben si hoy es su último día en la escuela, porque una matanza con rifles puede ocurrir en cualquier momento.

fotos: Razones de Cuba y Embajada de EE. UU. en Uruguay

Los jóvenes cubanos expresan no en consignas sino en hechos la continuidad de la Revolución. En el Parlamento cubano, el 87,6 % nació después del triunfo del 1ro. de enero de 1959, y cerca de 90 diputados están entre 18 y 35 años. Lo que les duele al imperio, a Pompeo, a su Jefe y a la OEA, que son la misma cosa, es que en la Cumbre de la Guayaba, es decir, de la mentira, en Perú en abril pasado, hayan sido esos mismos jóvenes quienes levantaron su voz en defensa la obra humana, revolucionaria y socialista de su Patria y clamaron por una América como la soñaron Bolívar y Martí.

Olvida o quiere simular que olvida, Mike Pompeo, la presentación en días recientes de unos 200 artistas cubanos en el Kennedy Center. Allí, en el patio cultural de su casa, estuvieron jóvenes creadores de la Isla que son fruto del sistema de la enseñanza artística nacional, referente indiscutible en la región y en el mundo. La Orquesta Sinfónica de la Universidad de las Artes; el Ballet Nacional de Cuba, que se presentó por primera vez en Estados Unidos hace 40 años precisamente en el Kennedy Center, son  ejemplos de que, como resultado de una formación sólida, los jóvenes cubanos llegan a escenarios globales sin restricciones de su gobierno. Y no solo en la esfera cultural. Numerosos son los que, a poco de graduarse de las academias de Ciencias Médicas, llevan un mensaje de humanismo a geografías diversas. Llevan salvación a muchos que, de otra manera, jamás la verían asomar porque la salud en sus países no entiende de gratuidades.

Por otra parte, intenta ignorar Mike Pompeo a los jóvenes cubanos que ingresan anualmente en las universidades, en carreras de Ciencias Sociales, Económicas, Exactas, y luego deciden, como quien devuelve un gesto de noble inspiración, formar a las generaciones que les siguen. En fin, olvida y desconoce demasiadas cosas sobre la Cuba que defendemos.