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Ramón Pedregal Casanova.- Le va Mal a Rubio, ¿o es Rucio?, rucio es ese nombre que se le da a las caballerías, burros, asnos, … perdón le pido a los burros, a los asnos, a las caballerías, y al rocín flaco de Don Quijote, todos ellos buena gente-. Le va Mal a Rubio, se ha quedado en el marco porque los electores le han cerrado la puerta. No ha sido capaz de ganar una sola elección por ser un oportunista, un malversador, un tratante de animales terroristas. Mal, Rucio, perdió y perdió.

“M. R a M. R, corto y cambio, M. Rubio a …” llamaba al gobierno anterior, “M. Rubio a M. Rajoy, corto y cambio”. ¿Será Marcos Rubio?.Ya no está como presidente del gobierno español M. Rajoy. Los mensajes secretos se los enviaba el otro, M. Rubio, y en ellos le azuzaba para que interviniese contra Cuba en la UE, sabiendo de los avances en las buenas relaciones entre las dos partes; además de pedirle que fuese por delante exigiendo a la UE que se emplease contra la América Latina que defiende su propia independencia, Venezuela, Bolivia, Nicaragua.Para él, que no es cubano el ataque contra Cuba viene siendo un platillo del que robar votos en el Miami ultraderechista, que con el paso de los días cada vez es más escuálido, más reducido, aún siendo un lobby, un grupo de presión fuerte.

Miseria Reiniciada, fracasado M. Rubio, a quien la emigración cubana en Miami no quiere, no le votó, y en las elecciones estadounidenses le dijo que como causante del gran daño hecho a Cuba le dejaban en el marco de la puerta, y le dieron con ella en las narices. No consiguió el escaño. Como dirige su fuerza contra Cuba siempre, así se fue a la Cumbre de Lima con Mike Pence, en sustitución de Trump, que desprecia tanto a América Latina que después de lanzar todos los insultos por su bocaza dijo que no iba a pasearse por Perú. Momento que aprovecha M. Rubio para arrimarse a la mesa de decisiones de la Casa Blanca y estirar la mano contra la mayor de las Antillas y Venezuela.

M. Rubio, prohibidor nato, parecía que le faltaba tiempo en la Cumbre para pedir que todos los allí presentes participasen en hacer el bloqueo contra Cuba aún más duro. Como tal cosa le parecía poco ha instigado para prohibir a los estadounidenses que quisiesen descansar, viajar a la isla, esos estadounidenses que el año pasado rápidamente se iban a pasar sus vacaciones, ya se acercaron a los 3. 000.000. En su vicio por las armas, me hace pensar ¿qué fusil, qué bomba, qué pistola se llevó ese día con el otro ultraderechista Mike Pence?.

La historia de semejante personaje que se presenta tan altanero contra Cuba para llevarse los votos del platillo ultraderechista, me recuerda la de aquél otro que nunca dejaba propina en el bar, porque en realidad él se sentaba con un vaso de agua y esperaba a que se fuese el de al lado para rapiñar de su platillo el pago y la propina. ¡A-migo!. Me recuerda esa historia porque por lo mismo ha ido de iglesia en iglesia: católico, mormón de niño, baptista, y católico otra vez, en busca de votos creyentes. Y aunque les intenta robar el pago y la propina del platillo, votos, dinero, cualquier cosa hasta la más mediocre, en su búsqueda de aquellos más recalcitrantes ha declarado que los que no creen como él, “no son americanos”. ¿Se propone un régimen teológico?, ¿americanos sólo por ser como él?, ¿los millones de habitantes de arriba, centro y abajo de América no son americanos?.

Imagínese lo que nos cae al resto del mundo si llega a salir elegido. Pero los cubanos de Miami le vieron el plumero. Es de misa diaria, baptista y católica, eso dice. Cuando fue despedido de la Cámara de Representantes de Florida en 2008 apretó los puños y los dientes, y los separó, los abrió sólo para declarar: “¡No me importa lo que los tribunales de todo el país digan. Me da igual las leyes que votamos. Dios es real!.” Es un Mal Rubio.

Esa costumbre, -¿será cleptomanía, ese impulso, ese descontrol, esa adición psicológica?- de llevarse el pago y la propina de otro, me recuerda la denuncia que le pusieron al descubrirse que usaba la tarjeta de crédito del Partido Republicano para gastos personales, y además por dejar de declarar a Hacienda y así quedarse, entonces, con el mismísimo platillo, además del pago y la propina. Pero aquí le vieron sus mismos acólitos católicos, y al agarrar la manija de la puerta el encargado le sujetó por el cuello de la chaqueta y le empujó contra el marco poniendo voz de sheriff: “¡¿de modo que quería irse sin pagar?!”.

Pero hay otro platillo bien conocido, en éste caso un platillo sangrante, del que se lleva 3.300.000 dólares empapados (¡tres millones y trescientos mil dólares!) por hacer de anunciador y protector de la Asociación Nacional del Rifle, esa entidad que propone que las fábricas de armas, como negocio capitalista, sigan vendiendo armamento a la población estadounidense, tanto a los locos como a los asustados; él dice que los locos no deben comprar, y que los maestros-profesores-catedráticos lleven canana y fusil ametrallador como herramienta de trabajo. El 90% de la población le ha comprado armas. A él por ejemplo no se le ve armado, para eso lleva a la cuadrilla siempre, aunque en numerosas fotografías aparece con  la chaqueta abierta, como los pistoleros, por si tiene que echar mano de la herramienta poder hacerlo con rapidez. En un programa de televisión un estudiante de aquel instituto donde resultaron muertos 17 de sus compañeros, le preguntó si sería capaz de renunciar a los 3. 300.000 dólares por proteger a la Asociación Nacional del Rifle. Después de callarse y darle la espalda, ante la insistencia del muchacho hizo un no con la cabeza, tenso y con dientes apretados: las protestas del público hicieron temblar el suelo.

La emigración cubana no le ha votado, no quiere a la Miseria Reiniciada, al Mal Rubio, promotor  de la contrarrevolución que ha causado más de 3.000 muertes por terrorismo, miles de heridos, y que consiguió implantar el bloqueo, ese otro acto de guerra que dura desde el mismo triunfo de la Revolución, empezando por el robo del fondo económico nacional de Cuba, hasta el último centavo de cada caja bancaria, e hizo Ley de prohibición al mundo de intercambiar o comerciar con la isla. Mal Rubio, los electores, las electoras de Miami te han dicho que te quedas en el marco y te dan con la puerta en las narices.

Entre los odios del personaje, -es un animal de odios no sólo a los pueblos que defienden su independencia- resaltan otros dos, el primero de éstos es a los humildes foráneos, a los emigrantes:

En su campaña para acceder al platillo del Senado, ocultó su oposición a la gente más humilde, a los que se juegan la vida para salvarla, no quiso exponer en que consistía su postura frente a éstas pobres gentes, y hasta la Cinton llegó a decir de él que no dejaba claro qué era y en qué consistía lo que denominaba un “status legal”, qué pensaba hacer cuando fuese elegido. El “status legal” significa, decía Clinton, una ley de segunda clase: ¿qué ocultaba en su campaña?. En ese propósito incluía cerrar más y más la frontera con México declarando que por ella se colaba o se podía colar el ISIS, a lo que el gobierno mexicano respondía que sus palabras buscaban el puro alarmismo y eran absurdas. Mal Rubio, siempre a vueltas contra los pobres.

El segundo de éstos odios lo dirige a quienes en Oriente Medio no se dejan neocolonizar, o, no se dejan robar:

Quería que se aprobase una “Ley de Autorización  de Asistencia de Seguridad 2018”, cuya finalidad sería proyectar los intereses de EEUU más allá del continente que tiene al Sur, -que considera “platillo” en el que hay pago y propina-. Esa que titulaba “Ley de Autorización de Asistencia de Seguridad 2018”, que pretendía aprobar nuestro personaje, entraba en lo que otros denominan “Seguridad Nacional”, y debía incluir en la “Seguridad Nacional” un apoyo y protección explícitos al ente racista israelí. Sus intereses particulares en semejante intención se aclaran más si tenemos en cuenta que su campaña era financiada por el sionazi multimillonario Sheldon Adelson, magnate de casinos de Las Vegas y de paraísos fiscales.

Al ultraderechista M. Rubio, ¿o es Rucio?, rucio es ese nombre que se le da a las caballerías, burros, asnos, … perdón le pido a los burros, a los asnos, a las caballerías, y al rocín flaco de Don Quijote, todos ellos buena gente- le ha ido mal, ahora anda de un lado para otro buscando platillos con propinas y pagos, quiere volver a agarrar algo … Ya, ha visto un platillo, lo mira con un ojo, y con el otro mira la fecha de las próximas elecciones en el calendario.

Ramón Pedregal Casanova, es autor de los libros: “Gaza 51 días”, “Palestina. Crónicas de vida y Resistencia”, “Dietario de Crisis”,  “Belver Yin en la perspectiva de género y Jesús Ferrero”, y “Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios”. Presidente de la Asociación Europea de Cooperación Internacional y Estudios Sociales  AMANE.  Miembro de la Comisión Europea de Apoyo a los Prisioneros Palestinos.

Tomado de Cubainformación