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Tomado de: Cambio

En tiempos tormentosos, siempre aparece Cuba para acercar el sol del entusiasmo y la comprobación de que si hay Revolución el camino es de victoria. Esta otra gran patinada del imperio estadounidense en las Naciones Unidas viene a demostrarlo. No sólo no pasaron y fueron rechazadas por voto mayoritario las ocho enmiendas con que quisieron embarullar y ensuciar el escenario —en nombre de los derechos humanos que ellos jamás respetan—, sino que en la votación final otra vez se quedaron solos con sus hijos putativos de Israel. Ni siquiera pudieron rasguñar alguna solitaria abstención, ya que lo cierto es que no convencen a nadie con su obsesión contra esa pequeña y digna isla del Caribe.

Ni sus más fieles aliados en guerras y otras miserias, que siempre terminan en genocidio, acompañaron los dichos de la embajadora estadounidense Nikki Haley. Tanto Canadá como los países de la Unión Europea y los golpistas brasileños o los lamepies del gobierno argentino, pasando por los cipayos de Paraguay, Honduras y Chile, todos ellos sucumbieron ante la evidencia de que con Cuba no se puede y apretaron el botón para que sus votos sean desfavorables a la continuidad del bloqueo. La propia Haley tuvo que reconocer que en esta cruzada Estados Unidos está más sola que nunca, pero como el mundo está al revés, y la ONU sirve de poco, esta gran mayoría sólo se convierte en simbólica y los gángsters de la política exterior norteamericana e israelí seguirán firmes en sus tareas criminales.

Lo dicho, Cuba volvió a vencer y con esa actitud ha dado nuevos bríos a las viejas y nuevas resistencias que existen y surgirán en el mundo frente al avance del fascismo y todas las lacras que de él devienen. Lo que queda nuevamente comprobado es que para llegar a este presente en el que son reconocidos y admirados, después de 60 años de Revolución, las cubanas y cubanos realizaron un esfuerzo descomunal que sólo una fuerte ideología revolucionaria pudo compensarla. El liderazgo y ejemplo enorme de la vieja guardia, con Fidel, Vilma, Raúl, Celia, Haydee, Almeyda y tantos otros y otras, sumados a las nuevas generaciones de las que el actual presidente Díaz-Canel es un claro representante, sirvieron para que pueblo y Gobierno se dieran a la tarea de ir venciendo al bloqueo en lo cotidiano, a pesar del daño que este cáncer sigue generando.

Por todo ello, ¡salud, Cuba!, y que siga rabiando el imperio por tu hermosa y férrea resistencia.