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llegada de médicos de brasil.
Foto: Ariel Cecilio Lemus

Fueron recibidos en la madrugada de este jueves un nuevo grupo de 197 colaboradores de la salud que integraban el Programa Más Médicos, en Brasil. Les dio la bienvenida en el Aeropuerto Internacional José Martí, el Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez, miembro del Comité Central del Partido y Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros

Ricardo Carbajal tiene 28 años. Es médico general integral y está decidido a comenzar la especialidad de Pediatría. No sé cuanto habrá influido en esa decisión el último año, pero algo me dice que una parte de esa historia se gestó en el pequeño municipio Central, en el estado brasileño de Bahía, donde laboraba como parte de los colaboradores cubanos integrados al Programa Más Médicos.

Foto: Ariel Cecilio Lemus

Trae en sus anécdotas varias palabras: niño, «doente», que aclara significa muy enfermo, y «el sentimiento de que ese pequeño te diga eres tú el primer médico que lo ve».

«Cuando llegué a Brasil, no pensé que me iría con tanto amor y amistad», confiesa.

Ahora regresa a Cuba, como parte de un nuevo grupo de 197 colaboradores de la salud que arribó al país en la madrugada de este jueves. A todos los aguardó para la bienvenida en el Aeropuerto Internacional José Martí, el Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez, miembro del Comité Central del Partido y Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros; junto al Ministro de Salud Pública, doctor José Ángel Portal Miranda.

Foto: Ariel Cecilio Lemus

Estaban también presentes la doctora Margarita Rodríguez Monteagudo, funcionaria de la oficina del Segundo Secretario del Comité Central del Partido; Rosa María Ramírez, miembro del Buró Nacional de la UJC y Presidenta Nacional de la Organización de Pioneros José Martí, y directivos del Ministerio de Salud Pública, la Unidad Central de Cooperación Médica y trabajadores del aeropuerto, entre otros.

Foto: Ariel Cecilio Lemus

Ricardo no es el único al que se le agolpan las nostalgias. La doctora Yordania Jiménez Veloz, una espirituana del municipio Fomento asegura sin titubeos que «independientemente de lo que estén manejando los políticos, allá el pueblo brasileño nos ama. Nunca antes fueron atendidos como lo hicimos nosotros, con amor y dedicación».

Foto: Ariel Cecilio Lemus

De San Antonio de Jesús, una localidad del estado de Bahía, al nordeste del gigante suramericano, «que tiene ciudad, y zonas rurales, y costas, con un clima incluso similar al de Cuba» trajo demasiados recuerdos.

«Su gente, tan acogedora, nos lloró, lamentó nuestra partida. Fue de hecho la parte del país que no votó por Bolsonaro. Imagina, allí atendíamos la parasitosis, la neumonía, cosas de la que mueren sus niños y que acá en nuestro país hace décadas que no vemos», cuenta.

Foto: Ariel Cecilio Lemus

«Pero lo que más me marco fue aquella embarazada. Con 40. 5 semanas la remití al hospital porque era su momento paratener al bebé; y por ser negra no fue atendida. Eso te marca porque en Cuba no estamos acostumbrados a eso. Regresó donde yo estaba, y entonces me tomé la atribución de llamar al hospital, presentarme como médica cubana, alertar y convencer de todos los riesgos que ella tenía hasta lograr que la admitieran y tuviera su bebé».

Qué lecciones te dejó este tiempo, indago. Y sin pensarlo apenas dijo: «Mucho, y lo mejor que aprendimos es que nuestra medicina es única».
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Cinco meses puede ser un tiempo corto y largo a la vez. Es lo que pasa cuando la gratitud te hace sentir en casa. La doctora Lianet Fernández Tejeda, de Gibara, en la provincia de Holguín, lo sabe. Durante este periodo estuvo laborando en un área rural con más de 3000 pacientes, en el Estado de Bahía.

«Personas con muchas carencias económicas pero de muy buen corazón que me aceptaron desde el primer momento y me acogieron como hija. Solo tengo agradecimientos para ellos», dice a Granma.

Un tiempo similar al de Lianet trabajó la doctora matancera Berenice Herrera en el municipio Jesus da Lapa. « A pesar de su pobreza nos brindaron todo su amor y hospitalidad, y el apoyo que necesitábamos en ese momento».

«En la zona rural donde trabajaba recuerdo un niño, con una fractura de tibia. Hacía como tres días estaba en su casa y no tenía tratamiento ninguno, solo con dolor e inflamación. No puedo olvidar el rostro de agradecimiento de su madre cuando llego a la consulta y lo diagnostiqué y traté», rememora.
Un año y seis meses se mantuvo la doctora Dayana Muñoz Lara en Salvador de Bahía, atendiendo en una pequeña comunidad a 45 minutos del centro. Su relato contiene palabras contundentes como tuberculosis o Hanseniasis, esta última conocida también como Lepra.
Otras remembranzas hablan de consultas de puericultura, a los adultos mayores, a los pacientes con enfermedades crónicas. «No solo fuimos médicos, sino como una familia para ellos, y ellos lo fueron para nosotros».
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A la llegada, el doctor Rolando González Coello, a nombre del resto de sus colegas manifestó cuánto ha significado para los colaboradores cubanos esta misión. Agradeció también el recibimiento y el haberlos acompañado «en este momento tan importante que es el retorno a la tierra que nos vio nacer, crecer y formarnos como médicos revolucionarios».

Foto: Ariel Cecilio Lemus

«Manifestamos nuestro más sincero compromiso con la patria. En Brasil experimentamos muchas cosas, una mezcla de sentimientos de tristeza y felicidad, el haber dejado atrás a un pueblo que ha sido privado del derecho universal de todos los ciudadanos que es el acceso a la salud; un pueblo que nos abrió sus brazos cuando fuimos a ofrecerle lo mejor que teníamos: atención médica de calidad, con amor y profesionalidad, y que nos abrió su corazón», dijo.

«Agradecemos a ese pueblo, y ratificamos el apoyo que le seguiremos brindando al mundo entero; continuaremos el camino que hemos emprendido».

Por su parte, la viceministra de salud pública, doctora Regla Luz Angulo Pardo señaló: «Ustedes regresan hoy con toda la dignidad del mundo, porque expresan los más altos sentimientos de lealtad compromiso y entrega a nuestra Revolución. Ustedes con su ejemplo ratificaron las palabras del Comandante en Jefe cuando dijo que para ser médico se requiere una sensibilidad exquisita, una gran calidad humana, gran capacidad intelectual y una moral a toda prueba».

«Esto es lo que no puede entender el recién electo presidente Jair Bolsonaro, ante las falsas, irrespetuosas e inadmisibles críticas a nuestros colaboradores. No puede entender que los médicos cubanos presentes en el programa Más Médicos para Brasil, llegaron a cubrir un universo de hasta 60 millones de brasileños y atendieron a 113 millones en lugares de pobreza extrema, favelas, distritos indígenas de la Amazonia, labor reconocida ampliamente por gobiernos federales, estaduales y municipales de ese país y por el propio pueblo.

No puede entender que sí se puede estructurar un programa de cooperación Sur- Sur bajo el auspicio y la participación de pueblos hermanos. Indigna que alguien imagine que la dignidad de nuestros médicos puede ser comprada», expresó.

En medio de esas despedidas tristes, de los reencuentros al regreso con los que se ama, de este lado del Caribe, de la disposición a ocupar el puesto de trabajo y sanar ahora en la Patria, emerge una fortaleza mayor: la de la medicina revolucionaria.

Y del desinterés, el espíritu de solidaridad y la conciencia internacionalista se desprende otra certeza, nuestros médicos son médicos de vanguardia.