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Por: Jaime E. Buitrago Romero,  edicion.cambio  Opinión

Son tres las personas que desempeñan un papel importante en la actual situación de Venezuela: Elliot Abrams, Donald Trump y John Bolton, quienes han contribuido a generar un clima de tensión en este país con miras a una intervención militar de EEUU y cuya ayuda humanitaria derivó en un pretexto para ocupar la nación bolivariana con interés en su riqueza petrolera. Sin embargo, el intento ha fracasado el sábado 23 de febrero, cuando las fuerzas bolivarianas impidieron la arremetida. Estas tres personas deben ser desenmascaradas ante el mundo.

Según el filósofo y economista belga Marc Vandepitte, quien escribe en el sitio web www.rebelion.org, Abrams es el enviado especial de Estados Unidos a Venezuela. Fue uno de los autores intelectuales del fallido golpe de Estado contra Hugo Chávez en 2002. También fue promotor de las guerras contra movimientos revolucionarios de Centro América, las que provocaron centenas de muertes. Abrams apoyó al dictador de Guatemala Ríos Mont, quien provocó en 1980 la matanza de indígenas. Contribuyó asimismo a la intervención de Irak, que provocó miles de muertes, y al escándalo Irán-Contras.

El segundo, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, de hecho es el abanderado de la intervención a Venezuela, pues le interesa sobre todo que las grandes empresas estadounidenses aprovechen la riqueza petrolera del país que está más cercano a la potencia del norte que Irak o Libia, y ese es un motivo para deponer a Nicolás Maduro. Por eso causa rechazo cuando se escucha en su discurso de la Universidad Internacional de Florida, el 18 de febrero, decir que los estadounidenses aman a Venezuela. Cabe aclarar que esta nación, si no tuviera las mayores reservas de petróleo en el planeta, estaría olvidada por el emporio norteamericano. Los ingresos del petróleo al año llegan incluso a 100 mil millones de dólares.

El otro, John Bolton, asesor legal de Trump, fue uno de los cerebros para la invasión de Irak en 2003 que provocó una matanza de miles y miles de personas. Ese país, al igual que Libia, está destruido después de la intervención armada de Estados Unidos, que con el pretexto de la existencia de una dictadura cruenta y la propiedad de armas químicas y de destrucción masiva —que finalmente resultó ser una gran mentira— provocó la Guerra del Golfo, con resultados catastróficos y que dejó a una población diezmada y sumida en la pobreza.

John Bolton es un arduo crítico de las Naciones Unidas y también de la Corte Penal Internacional. Según Vandepitte, Bolton resume su opinión sobre la ONU con estas palabras: “La ONU no existe. Hay una comunidad internacional que ocasionalmente puede estar liderada por el único poder real que queda en el mundo, que es Estados Unidos, cuando nos convierte y cuando podemos conseguir que otros nos sacuden”.