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Foto: Tomada de Internet

Finalizó la Cumbre de los ricos del Grupo de los 7 «G-7», y con ella una reunión más, donde no siempre los agobiantes problemas del mundo son discutidos, y mucho menos se resuelve alguno de ellos. Pero esta vez Biarritz, una ciudad junto al mar en la costa vasca del suroeste de Francia, un complejo turístico cuya superficie no excede los 11.66 km², fue testigo de que lo más significativo no estaba contemplado en agenda alguna —al menos mediáticamente—.

La llegada —supuestamente inesperada— del canciller iraní, Mohammad Javad Zarif, calificada como un «golpe de efecto» del anfitrión Emmanuel Macron, ocupó más espacio en los medios internacionales que algún otro tema.

El gobierno francés dijo que el encuentro tenía como objetivo «crear las condiciones para lograr una desescalada y una pausa que permitan negociar útilmente… el camino es difícil pero vale la pena intentarlo».

Mientras, la prensa especulaba con que la «visita fue una incógnita sobre quién lo supo, qué se supo y cuándo se supo».

Incluso, una fuente citada por Reuters dijo que «Trump estaba avisado y le dio el visto bueno», otra, de la Casa Blanca, contradijo lo anterior y aseguró que «ni estaba avisado, ni, por tanto pudo aprobarla. Pero tampoco protestó».

Este lunes, cuando los mandatarios tomaban sus aviones de regreso a casa, Donald Trump se encargó de desmentir a su propio vocero, cuando declaró: que era «demasiado pronto para reunirse con el canciller iraní».

«Estaba al corriente de todo lo que (Macron) estaba haciendo y lo aprobé», afirmó el presidente estadounidense, al señalar que el dirigente francés había pedido su consentimiento.

En el foro del G-7 también se buscó la contribución de los países ricos para dar solución al tema de los incendios en la Amazonía, no obstante desde Brasil se conocía que el otro Trump, el del Trópico —Jair Bolsonaro— se mofó de Brigitte Macron, la primera dama francesa.

Por su parte, el ministro de educación brasileño, Abraham Weintraub, completó el ataque contra el mandatario francés luego de afirmar, ayer, que es un «canalla oportunista» por meterse en el debate sobre los incendios en la región amazónica, según reporte de EFE.

«Francia es una nación de extremos», que ha generado tanto «ilustrados como comunistas», y que Macron «no está a la altura de esa disputa», escribió el titular brasileño en su cuenta de tuiter, según la citada agencia española.

No obstante, el gobernante francés presidió el análisis respecto a qué hacer con una Amazonía en llamas y la Cumbre del G-7 aprobó una contribución de 22 millones de dólares para combatir el fuego.

Una vez más, Bolsonaro ha sido puesto en ridículo por su obsesión de pésimo imitador del mandatario estadounidense.